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Editoriales
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Escrito por nuestros escritores   
viernes, 03 de septiembre de 2010

 

CARVAJAL DE LA CUEVA ¿RETRATADO

EN EL RISCO DE LOS MONOS EN 1576?

Pinturas rupestres en González, Tamaulipas  de 434 años o más.

¿Cuál es el mensaje y qué etnia lo plasmó?

Momento histórico único en el noreste.

Carvajal tuvo guarnición a pocos kilómetros.

 

POR RAYMUNDO HERNÁNDEZ ALVARADO

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Como primer gobernador del Nuevo Reino de León de 1580 a 1588, Luis Carvajal y de la Cueva cumple con la encomienda del rey español Felipe II de explorar, poblar y pacificar  una extensión de 200 leguas que comprendería los actuales estados de Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, Zacatecas y parte de Sinaloa, San Luis y Texas.

Desde mayo de 1579 el rey español Felipe II le extiende el nombramiento pero moriría a finales de 1590 en prisión en espera de juicio al ser acusado de judío.

Antes de esta misión Carvajal había sido traficante de esclavos negros en Lisboa, Portugal de 1564 a 1566. Viajaría hacia la Nueva España, a donde llega en 1567 vía Veracruz, para de ahí trasladarse a la Huasteca, donde sería alcalde de Tampico, Veracruz en la zona del Pánuco.

Aquí combate a los piratas anglos dirigidos por Hawkings y aplaca rebeliones de los indios xalpa, según sus propias narraciones en el proceso inquisitorial en su contra afinales de los 80’s de ese siglo XVI. Para 1573 expediciona al norte hasta Mazapil, donde se encuentra a los aventureros fundadores de otras poblaciones del noreste, quien al igual que Luis capturan y esclavizan indios para venderlos a las minas de plata y oro.

Para 1576 Carvajal regresa a la región del Pánuco, donde es nombrado capitán de la Huasteca, con destacamentos en algunos sitios que comprendían hasta el actual municipio de González, Tamaulipas. Muy probablemente uno de esos destacamentos en los que estaría Carvajal es el pueblo de Tamaholipa, en González, el primer asentamiento en el vecino estado.

 

EL CHOQUE CON LA NUEVA REALIDAD

Es a partir de este año 1576 cuando de la Cueva –de acuerdo a una personal hipótesis- entraría a los anales de la etnohistoria cuando al parecer sus soldados -y él mismo- son ‘retratados’ por aborígenes, de una no precisada etnia de la Sierra de Tamaulipas en pinturas rupestres, dadas a conocer al mundo científico de la arqueología e historia en 1968 por el investigador francés Guy Stresser-Penn.

Pero existen otras conjeturas. En el marco de las posibilidades también pudiera corresponder a otros expedicionarios iberos con épocas distintas. Lo que sí está determinado es que en estas pinturas los indígenas plasman su choque con una nueva realidad: Los conquistadores, montados en extraños animales –caballos- además de otras imágenes de su vida cotidiana.

Pero esto no ha sido determinado por los arqueólogos a pesar de que el año pasado hubo intentos de investigadores de la Universidad de Córdoba, España dirigidos por el arqueólogo del INAH Tamaulipas, Gustavo Ramírez, sin q        ue pudieran llegar siquiera al sitio en que están pintadas en el llamado Risco de los Monos debido a las crecientes del arroyo El Cojo y otros ríos.

 

¿PERO, QUÉ ES EL RISCO DE LOS MONOS?

Una definida representación pintada por manos indígenas –de hasta 490 años- creó lo que es uno de los mayores enigmas para historiadores y arqueólogos nacionales y extranjeros que lo han visto. Se trata de un conjunto de pinturas rupestres en el muro de un peñón en el municipio de González, Tamaulipas que aparentan una edad milenaria.

Se trata de El Risco de los Monos y fue dado a conocer al mundo en 1968 a raíz de investigaciones del etnólogo e historiador francés Guy Stresser-Penn, el que en 1938 cambia de idea y escoge la Huasteca mexicana en lugar de Africa para indagar el pasado de sus pueblos.

La incógnita para los especialistas viene de la ubicación de la antigüedad de las pinturas, así como el grupo natural que las pintó en forma rupestre, pues semejan un estilo no conocido en América, más propio de vestigios antiquísimos en otras regiones del mundo.

Al respecto, Stresser-Penn plantea en su libro San Antonio Nogalar: La Sierra de Tamaulipas y la Frontera Noreste de Mesoamérica ( C. de San Luis, UAT, Centro Francés de Est. Mex., 2000, pp. 445-453), que las emblemáticas pinturas están ubicadas al sureste de la Sierra de Tamaulipas y aclara que el nombre no representa en modo alguno relaciones con simios o ‘changos’.

El etno-historiador fallecido el año pasado explica que por mono se entiende una figura humana mal dibujada y por extensión la cultura popular la emplea para designar estatuas, figurillas o representaciones humanas de la época precolombina.

La Sierra de Tamaulipas mide poco más de 80 kilómetros de longitud comprendiendo parte de los municipios de Casas, Soto La Marina, Aldama y González y un eje transversal de 50 kilómetros que ocupan casi el 4.3 % del total de extensión del estado, refiere el estudio ecológico de la SEMARNAT para la protección de la Reserva de la Biósfera, www.conanp.gob.mx/consulta/EPGJ-Sierra.pdf .  

 

INDÍGENAS AQUÍ DESDE EL 600 a.c al 1500 d.c.

De acuerdo a los vestigios arqueológicos encontrados, esta sierra –y la Madre Oriental- fueron ocupadas por distintos grupos aborígenes desde el año 600 a.c. al 1500 d.c.

Guy Stresser-Penn describe en su obra: “El risco está situado sobre la margen izquierda este del arroyo de El Cojo, a unos 10 kilómetros arriba de San Antonio Nogalar y unos 600 metros más arriba del pequeño rancho de Agua Grande. La pared tiene casi 20 metros de altura y atravesando el lecho del arroyo es el único modo de acceder a él”.

Las pinturas se ubican en un abrigo rocoso, el cual las ha protegido de la acción de la intemperie, no así del vandalismo graffitero humano desde mediados del siglo pasado. El techo horizontal está a cuatro metros del suelo y los bocetos a la altura de un hombre, en su mayoría de color rojo-naranja o rojo oscuro, las menos en negro.

Aunque otros científicos  atribuyen a los indios pasitas la autoría de ‘los monos’, Guy indica que es más probable que sea de los mariguanes que habitaron esta  región de la Sierra de Tamaulipas. La decoración abarca 37 figuras individuales, con formas monocromáticas, de trazos simples y esquemáticos. El más pequeño es de 6 cms. y el más alto de 27 cms.

Debido a que las pinturas están pálidas, desescamadas y con contornos difíciles de describir, Stresser-Penn redibujó las figuras que serían conocidas mundialmente, las cuales representan a humanos a caballo, a pie, otras figuras en espiral, un animal carnívoro (al parecer vivérrido), una serpiente, un cactus.

De las figuras humanas de a pie algunas están plasmadas de frente, otras parecen estar dibujadas de perfil y otras en contorsión, pero todas reflejan actividad corporal.

El científico las ordena en siete grupos y plantea la interrogante si los dos dobles círculos concéntricos -3 y 5- estuvieron destinados a encuadrar el motivo 4 y a evocar un rostro humano parecido al de Tláloc o una cabeza de monstruo reptil con mandíbula abierta.

Guy interpreta al tercer grupo como hombres de a pie con brazos y piernas abiertas “que les da un aire de danzantes”. Algunos de los caballos representados aparecen con las patas dobladas hacia delante o hacia atrás, mientras que otro animal más chico que los equinos aparece.

 

SOLDADOS DE ESCANDÓN: ARQUEÓLOGO

Esto pudiera representar actitud de alerta en los jinetes a su paso por la sierra o de descanso en los recorridos por zonas exploradas. De la época de las pinturas, Guy deduce que no son  más antiguas del siglo XVI (Expediciones de Cortes, Garay, Carvajal o Escandón), ni posteriores al XVIII, en que los indígenas locales prácticamente ya estaban desaparecidos.

Por su lado el arqueólogo Gustavo Ramírez Casillas plantea si entre el grupo de “monos” de a pie –grupo 4- que aparecen sin cabeza pudieran representar un mitote. Del grupo 6 de a caballo todos menos uno miran al norte, “este grupo da la impresión de estar detenido en un paraje desértico mientras escuchan las instrucciones de su comandante”.

Ramírez Casillas afirma, “en mi opinión las pinturas retratan a los primeros españoles que incursionaron en el territorio tamaulipeco…es muy probable que estos jinetes sean los soldados de José de Escandón, quien reconoció por primera vez el territorio en 1747”.

Agrega el arqueólogo del INAH-Tamaulipas; “las pinturas constituyen en si mismas, uno de los primeros testimonios sobre la impresión que causó entre los indígenas del noreste el arribo de extraños personajes montados sobre un animal (caballo) nunca antes visto”, (Panorama Arqueológico de Tamaulipas, Cd. Victoria, PECDAT, 2007, pp. 158-161).

 

CARVAJAL EN 1576, MI HIPÓTESIS

Otra hipótesis planteada por el que escribe  es la de que estos jinetes ibéricos pudieran representar a los primeros aventureros encabezados por Luis Carvajal de la Cuerva, quien en 1576 es comandante de Pánuco con orden del virrey de apaciguar a los indios y en 1579 es el primer gobernador del Nuevo Reino de León que abarcaba 200 leguas de largo y 200 de ancho (836 kilómetros).

En una de sus incursiones en la Huasteca se confronta con otro español llamado Francisco Barrón quien lo acusa de apropiarse de los indios esclavos de su propiedad. Por dos años y hasta 1580 se dedica a capturar y esclavizar indios de la huasteca.

En sus constantes viajes pudo haber recorrido la región del ahora municipio de González en la zona de la Sierra de Tamaulipas y corresponder a él o a otros iberos a su cargo las imágenes plasmadas en El Risco de los Monos en 1576-1579, hace más de 430 años.

Carvajal y de la Cueva había llegado a la Huasteca con 70 soldados. Una cita de Eugenio del Hoyo en su libro ‘Historia del Nuevo Reino de León, 1577-1723’ (FENL, 2005, p. 236): “Luis  González, soldado de Carvajal, a quien acompañó en la guerra de Tamapache y antes de ella estuvo con él de guarnición, durante ocho meses en el pueblo de Tamaholipa (Fundada en 1544 por Fray Andrés de Olmos a unos 15-30 kilómetros del Risco de los Monos). En noviembre de 1584 declaraba ser de edad de 33 años”.

Esta valiosa referencia documentada en los archivos españoles en la conquista de la Huasteca a cargo de Carvajal le da fuerte sustento a la hipótesis de que bien pueda tratarse de este grupo de iberos los que retratan los aborígenes (supuestamente mariguanes) en los muros del Risco de los Monos.

Tomando en cuenta que los hispanos dominantes en la provincia del Pánuco o Huasteca salieron de esta zona al Nuevo Reino de León -donde sería gobernador Carvajal- el autor del Hoyo, identifica a Felipe Nuñez de Rivera –oriundo de Lisboa- como cercano colaborador de Carvajal “quien lo nombra capitán y en 1588 era su teniente de gobernador y capitán general en la provincia de la Huasteca”.

 

DE GARAY Y HERNAN CORTES POR LA HUASTECA

Pero otro historiador de larga trayectoria en Tamaulipas, Joaquín Meade –descubridor de la arqueología de San Antonio Nogalar en 1950- escribe que “la huasteca tamaulipeca fue sometida por Hernán Cortes al finalizar 1522 y en 1581 perteneció al Nuevo Reino de León del que era gobernador Carvajal, (Luis Carvajal y de la Cueva: Capitán en la Huasteca, 1946)”.

Por su lado, el también fallecido cronista de González, Angel Pérez Sánchez escribe que las pinturas del Risco de los Monos son  un enigma para los historiadores y arqueólogos. “Estas pinturas proceden de cerca de 450 años…y los primeros que incursionaron por esta región fueron las expediciones (fracasadas) de Francisco de Garay a partir de 1518 y de ahí a 1544, año en que fray Andrés de Olmos funda al pie de la Sierra de Tamaholipa, la misión de la Tamaholipa”.

“En ese período lógicamente incursionaron por esa región españoles montados a caballo, que fueron captados por las tribus de pisiones, maguaguos o palahueques, que plasmaron rústicamente sus figuras con pinturas en el Risco de los Monos”, (González, Corazón de la Huasteca Tamaulipeca, Cd. Victoria, UAT, 2004, p. 46).

Las pinturas del Risco de los Monos pueden constituir el único momento histórico registrado en Tamaulipas y noreste del país en que un indígena retratista logra captar el paso de los conquistadores y mezclarlo con otras escenas de su vida cotidiana, en una antigüedad no precisada que va de los 260 a los 490 años.

 
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Escrito por nuestros escritores   
jueves, 02 de septiembre de 2010

 

ALFREDO HARP HELÚ

Razones para festejar a México

Los mexicanos tenemos miles de razones para festejar el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución. Sinceramente, no se trata de lanzar fuegos pirotécnicos al aire en una noche estrellada o lluviosa, sino participar activamente en la transformación del país que todos deseamos.

Los mexicanos tenemos memoria, aprendemos de nuestros errores y, aunque volvamos a repetirlos, seguimos aprendiendo. Sí, es verdad, hay cosas del país que duelen y producen una tristeza profunda, pero recordemos que México ha vivido momentos duros y difíciles y ha logrado darle la vuelta a la tortilla. ¿Qué no podría darle otro giro una vez más?... Pero ese giro no se da por sí mismo, requiere de mexicanos dispuestos y comprometidos a voltear la masa del comal.

Los motivos de celebración pueden ser infinitamente más numerosos a los que expongo y es posible que una gran mayoría esté de acuerdo conmigo y hasta los complementen. Mirar hacia el futuro con pasos firmes es posible con la participación de todos los mexicanos. Si no, nos limitaremos a juzgar y a vivir la incertidumbre.

México es un país libre, con historia, es también nuestro hogar y el de nuestras familias y amigos. No hay como llegar a casa, sentir el olor a comida recién hecha y que te reciban con un plato de sopa caldosa. Que llame tu cuate sólo para preguntarte cómo te sientes. Estas son buenas razones para festejar porque a pesar de sus problemas, como México no hay dos. Nuestro país promete y está lleno de esperanza. Y si alguien piensa que es falso, pregúntense: ¿a quién no se le enchina la piel cuando está rodeado de muchos mexicanos y entonamos el himno nacional?... también reflexionen ¿dónde llevamos el “¡Viva México!”?....

La abrumadora mayoría de los mexicanos nos levantamos para trabajar por un país más justo, productivo y amable. Sabemos que no hay nada como la marchanta de un mercado o un taco de frijoles refritos, que el verdadero milagro es el fervor del pueblo hacia la Virgen de Guadalupe y que el anciano más venerado es el ahuehuete del Tule; nos tranquiliza la bendición de nuestra madre y la oración que hacemos cada noche con nuestros hijos; motiva abrir la cortina de un negocio y ver a los niños con su uniforme rumbo al colegio. Sabemos que la mejor forma de decirle a una mujer cuánto la amas es con un trío y que la dama más dichosa es la que despierta con una serenata de mariachis. Los mexicanos siempre hemos estado juntos en los lanzamientos de Fernando Valenzuela, así como en los goles de Hugo Sánchez y el Chicharito Hernández, llevamos colgadas las medallas obtenidas en los juegos olímpicos y la voz de Pedro Infante es también la nuestra.

Para quienes comparten mi sentir, el país más bello del mundo es México y tenemos razón: Taxco merece una visita apasionada; el asombro se encuentra en las momias de Guanajuato; las ballenas grises de Baja California nos hacen sentir pequeños; el color rojo más intenso está en el brillo de la Sierra Tarahumara; el Mar de Cortés es realmente el acuario del mundo; las preguntas comienzan ante una cabeza Olmeca de Tabasco y Veracruz; una vista aérea de la Mixteca parece un cuadro de Francisco Toledo; de norte a sur florecen poetas; Coatlicue provoca simultáneamente horror y admiración de su belleza; las piezas de barro del Museo de Antropología parecen salidas de los hornos de los alfareros actuales; no hay playas más hermosas que las de las costas mexicanas; las ciudades virreinales fueron coloreadas por sus canteras; la voz de los ancestros se escucha desde Paquimé, pasando por Tzintzuntzan, Monte Albán hasta Calakmul; verdaderamente Cuernavaca es la ciudad de la eterna primavera; las tumbas mayas reflejan la grandeza de nuestro país; los mejores alcatraces son los de Diego Rivera; las ciudades mineras resaltan por su caótica urbanización ordenada; la mejor cobija es una ceiba de la selva lacandona y los atardeceres parecen pintados por Rufino Tamayo.

México, además de su hermosura, tiene un alma que palpita y que se refleja en nuestra solidaridad en cada colecta de la Cruz Roja; en los bebés mixes que llevan una flauta en la boca antes de caminar;  en las grandes letras que hemos heredado; en el estado de Oaxaca que se hablan más lenguas que en el continente europeo; en la geografía que nos ha brindado una de las mayores biodiversidades del mundo; en los empresarios mexicanos que compiten internacionalmente y ofrecen millones de empleos; en que la Universidad Nacional Autónoma de México recibe diariamente a cerca de 300,000 alumnos y junto con el Instituto Politécnico Nacional y otras instituciones educativas fomentan la investigación científica en nuestro país; en que los institutos nacionales de salud son de los mejores del mundo; en saber que los Lasallistas, Maristas y Jesuitas llevan más de 100 años educando a niños y jóvenes mexicanos; en que el aroma más sugestivo es una cazuela de mole hirviendo…y así, podríamos pasar horas enumerando las emociones que nos regala cada rincón de la República Mexicana.

Hay demasiadas razones para festejar y la celebración consiste en saber que tenemos mucho por hacer, que vale la pena trabajar por México activa y permanentemente en  la construcción del futuro. Se trata de ejercer un compromiso voluntario y personal, sin acarreados. Cada uno tiene una función importante y las voces internas saben bien cómo lograrlo. La multiplicación es mayor que la suma, de ahí la necesidad de unir voluntades. Recordemos que somos mayoría los mexicanos que compartimos estos deseos.

Las responsabilidades son innumerables. No sólo señales culpables, busca soluciones, actúa, ejerce tu voto y evita actos de corrupción. Cada uno podemos y debemos ayudar a lograr el cambio. ¿No crees que es necesario comunicar a tus hijos los valores y aprender de aquellos que tienen otra cultura, una lengua distinta y tradiciones diferentes?..., ¿no sería más productivo destacar las virtudes de México que pasarnos la vida quejando?... Si no conoces tu pasado y tu país no podrás llegar lejos. Es importante participar en las actividades culturales que fomenten la convivencia social, recreativa y deportiva. Acciones pequeñas también transforman nuestro entorno, hagamos algo más que separar basura; sembremos árboles y ahorremos agua y energía. La participación de la sociedad civil es vital para lograr nuestros deseos. No podemos olvidar que la base de nuestra economía sea la pequeña y mediana empresa, ya que son las mayores empleadoras. Apoya para que los avances tecnológicos permitan que ningún mexicano prescinda de la educación media superior y superior, así como programas que prevengan las adicciones. Exijamos policías y autoridades eficientes y honestas. Valoremos la labor del ejército y la marina de México.

Hay mucho por hacer, nuestro país requiere del talento de sus ciudadanos. El tiempo corre y es hora de ponernos a trabajar con metas a corto plazo.

¡Esta sí es una manera de celebrar a nuestro querido México! 
 
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Escrito por nuestros escritores   
lunes, 30 de agosto de 2010

 

El deporte como instrumento

para el desarrollo del país

Por Antonio Tamayo Neyra

 

A propósito del pasado mundial de futbol y la reciente Olimpiada juvenil que se realizó en Singapur, de alguna forma se ha considerado el deporte no solo en su parte como actividad física, sino además como mecanismo social que puede ayudar al desarrollo de un país.

 

Lo anterior se puede ilustrar mejor con dos ejemplos: Uno de ellos es España, el cual con la obtención del campeonato mundial de futbol, muestra un gran impulso y desarrollo que se le ha dado al deporte en ese país, con todos sus efectos sociales y culturales.

 

Dicho por los mismos españoles, desde la celebración de las Olimpiadas en 1992 en Barcelona, se dieron cuenta del bajo nivel que tenían, y se pusieron como meta mejorar su posición; para ello gobierno y sociedad promovieron el deporte desde las escuelas primarias, creando además espacios deportivos de todos tamaños y en el mayor número de lugares posibles.

 

Pero no fue solamente en el aspecto físico y de ejercicio, sino el ir creando una mentalidad de mejora, de no conformismo entre la población en general, independientemente de la actividad laboral que se realice.

 

Con ello se fomento el prepararse mejor, el trabajo en equipo, el buscar metas compartidas, una mentalidad positiva que considera la posibilidad real de ocupar una mejor posición. El resultado de ello, es además de su triunfo en el futbol, el destacado desempeño de sus deportistas en diversas disciplinas como el ciclismo, el tenis, el basquetbol y otros más.

 

Un segundo ejemplo nos lo da la película de Mandela y la selección nacional de rugby de Sudáfrica; considero que en ella Mandela muestra un verdadero manejo de la política para muchos que se llaman políticos, pero que no pasan de ser funcionarios públicos.

 

Lo que hace este dirigente cinco años después de haber estado en prisión cerca de 30 años, es unir a la sociedad que estaba dividida por el apartheid, en torno a un símbolo nacional que muestra que a través del trabajo en conjunto y haciendo su trabajo lo mejor posible, tanto por ellos mismos como equipo, sino además por la responsabilidad de la representación que llevan, Sudáfrica puede ser un país fuerte y competitivo en todos los sentidos.

 

Con estos ejemplos, los dirigentes políticos tal vez podrían utilizarlos para buscar un verdadero desarrollo del país; dejar de ver el futbol que tanto se sigue en este país, como un distractor y pretexto para el consumo excesivo de cerveza, y usarlo como un mecanismo que muestre el esfuerzo y perseverancia como un mecanismo de mejora, tanto en lo individual como colectivo.

 

El lugar destacado por Hugo Sánchez (por muy pedante que sea), o el actual “Chicharito” Hernández, no son por casualidad o por suerte; sino es algo logrado a través del trabajo y el esfuerzo constante, y que en el caso actual de este último, tiene que seguirse preparando para poderse mantener.

 

Tanto el caso España, el de Sudáfrica y de estos últimos mexicanos por no decir de muchos más, muestran que se puede ser competitivo, por lo que el deporte en términos de esfuerzo, trabajo constante, puede ser el mecanismo para que México ocupe mejores lugares en las clasificaciones mundiales de competitividad, exportaciones, seguridad, producto interno bruto, civismo y educación.

 

Seguiremos platicando…

 
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martes, 24 de agosto de 2010

 

ÚNICA NOVELA HISTÓRICA DE JULIO VERNE

BASADA EN LA MARINA MEXICANA

Motín de tripulaciones de naves de guerra españolas.

Planean vender tres barcos al gobierno de Guadalupe Victoria.

Nace la Marina mexicana en medio de crisis ibérica.

En Francia publica en 1851 su primer relato ‘Un Drama en México’.

 

Por RAYMUNDO HERNÁNDEZ A.

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A cuatro  años de consumada la Independencia de México y con los temores de una nueva invasión española, en 1825 la tripulación y dos oficiales de tres barcos de guerra de la Marina ibera deciden amotinarse ante los maltratos y falta de pago de sus superiores. La rebelión  tiene por objeto vender las naves a la nueva nación mexicana.

Con el dinero que les pagaran por el navío Asia y los bergantines Constancia y Aquiles los marinos españoles se cobrarían los salarios atrasados además de que se pondrían al servicio del gobierno  de Guadalupe Victoria. Los acontecimientos son reales y figuran en el Archivo Histórico de la Secretaría de Marina.

Un cuarto de siglo después, estos hechos servirían de base para que el joven Julio Verne escribiera la primera novela de su carrera, no de ciencia ficción, sino de corte histórico, pues se apega a la realidad a pesar de no haber estado en México. La obra se publica por primera vez en 1851 en una revista en francés.

Verne es considerado como el escritor más creativo de novelas y cuentos de ciencia ficción y aventuras que anticipa en la segunda mitad del siglo XIX inventos como el submarino, helicóptero, televisión y naves espaciales. Nada que ver con hechos históricos.

Nace el 28 de febrero de 1828 en Nantes, Francia. En su infancia Verne se escapa de la casa familiar a los 11 años de edad en busca de emociones pero es bajado del barco por su padre. Ante la vergüenza sufrida por lo efímero de su travesía jura no viajar más que a través de la imaginación y la fantasía.

Esta Opera Prima de Julio se llama originalmente Los Primeros Navíos de la Marina Mexicana; se publica en francés en la revista Musee des Familles en 1851 para ser reeditada en libro en 1876 y  ser rescatada hasta hace pocos años para ser traducida al español, con el nombre Un Drama en México.

Verne se inspira en el libro del austriaco Alexander Von Humbold, ‘Viaje al Equinoccio Americano’, que describe la ruta Acapulco-México en 1806. La recrea con lujo de detalles ya que es el mismo recorrido que  seguirían en 1825 los marinos españoles desertores que se habían propuesto vender los buques al gobierno del presidente Guadalupe Victoria.

 

HISTORIA Y NOVELA COMPARADAS

A pocos años de haber sido traducido al español ‘Un Drama en México’, las similitudes entre los hechos reales que dieron lugar a la creación de la primera Armada azteca y el relato de la novela de Verne son casi idénticas al grado que hasta algunos nombres de los actores permanecen originales.

Esta obra de Verne es, no solo su inicial novela,  sino también la primera novela histórica del México independiente sólo que escrita por un extranjero que no necesitó estar en suelo mexica para relatar los sucesos pueblo tras pueblo y ciudad tras ciudad como si hubiera estado entre Acapulco y México.

Describe “comida indígena a base de vísceras de pollo flotando en una salsa de chile y un alimento parecido a las crepas, que son de maíz a las que los pobladores llaman tortillas”.

Todo comienza al inicio de 1825 cuando las últimas colonias se independizaban de la península, obligando al retiro de sus tropas hacia Europa. El 2 de enero de ese año zarpan de El Callao, Perú una flota compuesta por el Navío Asia, los bergantines Constancia y Aquiles, así como la corbeta transporte Gavinton.

Debido a los malos tratos y falta de pagos a la tripulación, entre el 10 y 12 de marzo de 1825 estalla un motín cuando fondean en Omaja, isla de Guaján. Se apresa al comandante de esa escuadra, Roque Guruceta y al capitán del Asia, José Fermín Pavia. Recae el mando en el  teniente José Martínez, refiere la SEMAR en su sitio histórico

El 28 de abril avistaron el puerto de Monterey, en la Alta California, entrando a la bahía con bandera de parlamento. Las autoridades de Monterey aceptaron los términos que proponían los amotinados: recibir sueldos atrasados, jurar fidelidad a México y obtener para los que no quisieran permanecer en México, facilidades para partir a donde desearan.

De Monterey zarpan rumbo a Acapulco, llevando una bandera con los colores azul, blanco, y rojo y una explicación escrita de no haber encontrado lanilla verde.

El arribo del imponente navío Asia el 17 de junio de 1825, causó gran alegría entre los mexicanos, eran momentos de urgencia por contar con buques de gran calado, pues había firmado alianza con Colombia para seguir la lucha contra los españoles. El gobierno vio en el navío Asia, que denominó Congreso Mexicano, un buque adecuado para ese fin.

Toma el mando el capitán José María Tosta, quién alista el navío para una larga travesía hasta el Cabo de Hornos, recibiendo a bordo al grupo de aspirantes: Blas Godínez, Francisco Anaya, José María Anaya, Juan Heredia, Mariano Torreblanca, José María Jiménez, y 12 marinos más.

               

LA VERSIÓN NOVELADA DE VERNE

En su novela Julio Verne escribe que el 18 de octubre de 1824 el Asia y el Constancia parten de Guaján, una de las islas Marianas españolas entonces y que en los seis meses que trascurren, la tripulación planea un motín por estar mal alimentada, sin pago y maltratada.

Inician sabotajes en algunas secciones e instrumentos del Asia y del Constancia. El capitán de este último Ortega, informa al comandante del Asia don Roque de Guzuarte del relajamiento de la disciplina y que debían vigilar especialmente al teniente Martínez y al gaviero José, por ser malos elementos.

Llegan a otra isla para reparar los desperfectos del sabotaje y es en una taberna donde Martínez y 20 marinos acuerdan rebelarse, tomar los barcos y llevarlos hacia México para venderlos “porque sabían que la nueva confederación carece de Marina” y con el producto cobrarse los salarios no entregados por España.

“Siniestros pensamientos asaltaban al señor Ortega, su patriotismo no podía soportar los continuos reveses que abrumaban a su país (España) que habían culminado con la revolución de los estados mexicanos”, escribe Verne. A la altura de la isla de Mindanao ocurre el motín -140º long. Oeste y a 8º latitud norte-, en el que Martínez asume el mando.

¡Traidor! Llama Ortega a Martínez y este corta con una hacha  las ataduras que desprenden las escotas de la cangreja, golpeando al capitán Ortega y le destrozan el cráneo. Dos semanas después los rebeldes llegan a Monterey, Alta California donde las autoridades no les resuelven la compra de los buques animándolos a desembarcar en Acapulco para de ahí dirigirse por tierra a ciudad de México.

Dejan el Asia en Monterey y se trasladan en el Constancia a Acapulco, ciudad que Verne califica de “malsana y está mal construida pero la rada es segura y podría contener 100 barcos con facilidad” y observa que “la nueva confederación (México) temía la vuelta de la dominación española sin un solo navío que protegiera sus costas”.

Para evitar ser cañoneado desde la bocana de Acapulco, los amotinados despliegan en lo alto del mástil la bandera de la independencia mexicana, luego fondea y plegan las velas en las vergas y Martínez desembarca en una chalupa en el muelle, de donde se dirige a la casa del gobernador quien aprueba la idea de dirigirse a México para obtener del presidente Guadalupe Victoria la ratificación del trato.

El relato verniano dice que el pueblo estalla de alegría al contar con el Constancia que podría oponerse a cualquier tentativa de sus antiguos dueños españoles. Pero dos de los supuestos cómplices Pablo y Jacobo desaparecen de la tripulación.

Refiere el escritor francés: “De todos los países del globo, México se caracteriza por la extensión y altura de su meseta central; la cadena de las cordilleras que recibe el nombre de Andes en su totalidad, atraviesa toda la América Meridional, surca Guatemala y a su entrada a México se divide en dos ramas que accidentan paralelamente las dos costas del territorio”.

Y añade “entre Acapulco y México distan entre si 80 leguas, los movimientos del terreno son menos bruscos y los declives menos abruptos que entre México y Veracruz”.

Martínez y José el gaviero se van a caballo hacia la capital y a su paso “todos los variados productos de la flora tropical, dalias, metzelias y heliotropos, rizaban con sus colores esta tierra maravillosa, la más fértil de la intendencia mexicana; pero también sus habitantes se debatían bajo los zarpazos de la fiebre amarilla, por eso los campos permanecían inmóviles y sin ruido”.

 

DIFERENCÍA A INDIOS DEL SUR Y NORTE POR EL TRABAJO

En Aguatlán, Verne describe a “indios perezosos que no tienen más que tomar la riqueza que les prodiga una tierra tan fecunda. Su holgazanería les distingue claramente de los indios empujados a las mesetas superiores a los que la necesidad los ha vuelto industriosos, así como los nómadas del norte que como viven de la depredación no tienen nunca morada fija”.

Martínez y José parten de Ciguatlán a Tasco pasan por Chilpancingo, llegan a una posada donde comen porciones de arroz sazonadas con ajíes y azafrán, gallina vieja rellenas de aceitunas, pasas, cacahuate y cebollas, calabacines en dulce, garbanzos, ensaladas.

De Tasco a Cuernavaca dirigen los caballos por el camino que pasa por el Popocatépetl  e Iztaccíhuatl donde ven  plantíos de cereales europeos y árboles de Asia y España entremezclando sus follajes. Del primer volcán escribe que “muestra aun la huella de recientes explosiones”.

Afectado por la altura y los remordimientos por asesinar al capitán, el teniente Martínez mata con un puñal a José, su compañero de viaje y al pasar por el puente colgante sobre el río Ixoluca le aparecen dos sombras humanas, “estas se identifican y le dicen Martínez soy Pablo, soy Jacobo, eres un traidor y vas a morir”.

Sobre el puente colgante y antes de llegar a tierra “se escuchan dos golpes secos y los pilares que sujetaban los dos extremos del puente cayeron bajo el hacha, se oyó un terrible aullido y Martínez se precipitó al vacío”. Jacobo y Pablo dicen haber vengado al capitán y a España.

Concluye Julio Verne su versión novelada del histórico motín; “Así nació la marina de la Confederación Mexicana, los dos barcos españoles entregados por los traidores quedaron en propiedad de la nueva república y constituyeron el núcleo de la pequeña flota que antaño disputaba las tierras de Texas y de California a los navíos de los Estados Unidos de América”.

Aunque Verne no aclara cómo hace la vívida descripción de México sin haber estado en  el país, se considera que se basó en el libro El Equinoccio Americano escrito por el barón de Humboldt  -publicado en Europa-, quien en 1806 recorre la misma vía Acapulco-México que en 1825 siguieran posteriormente  los españoles amotinados.

 

PROBLEMAS EN SUDAMÉRICA PARA EL NAVÍO

El gobierno mexicano teniendo el propósito de enviar a Sudamérica una representación del poder legislativo, se dispuso que ésta fuera en el Navío Asia y a su llegada al istmo se encargara el bergantín Constancia de su traslado. Zarpan el 12 de junio de 1826, con cierto retraso por la falta de vientos, el navío Congreso Mexicano tuvo que arribar a Guayaquil, para hacer aguada y reponer los barriles defectuosos.

El capitán Tosta comenzó a tener dificultades tanto económicas como de moral. A su llegada a Valparaíso, Chile, su presupuesto iba muy reducido y las letras firmadas con la Casa Barclay, Herrins, Richardson y Cía, de Londres, fueron recusadas. Hubo que hacer una urgente carena, la dotación manifestó inconformidades y aunque estaban en zona de buen clima, se relajaba la disciplina, obligando al castigo.

El gobierno chileno procuró ayudar al navío Congreso Mexicano en apuros, cuyo apoyo  de México no llegaba, debido a las luchas internas.

De regreso a México, la jefatura de la Marina del Golfo utiliza al Navío Congreso Mexicano como cuartel; después como pontón y posteriormente como prisión. En 1832 por estar haciendo agua, se le remolca  hasta el este del bajo del pastelillo de Ulúa, en donde fue hundiéndose lentamente.

 
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Escrito por la red   
martes, 24 de agosto de 2010

 

CARTA DEL HIJO DE PABLO ESCOBAR GAVIRIA:

Hijo del más importante narco colombiano cuenta su vida. Sebastián Marroquín reflexiona sobre lo que vivió al lado de su padre, Pablo  Escobar Gaviria; “siento una profunda amargura de que México esté repitiendo casi literalmente esta historia”, dice.

El hijo del narcotraficante colombiano decidió tomar un camino diferente al  de su padre. "El primer coche bomba de Colombia explotó en mi casa", recuerda Sebastián.  El 10 de diciembre se estrenó en Colombia el documental "Pecados de mi padre",  dirigido por Nicolás Entel (a México llegará en 2010). Es la primera vez que, tras 15 años de exilio en Argentina, acepté romper mi silencio y contar  mi vida junto a mi padre, Pablo Escobar, el más importante narcotraficante colombiano de los últimos tiempos.

 Son muchas las razones que tuve para salir ahora a la luz pública. Con mi  largo silencio quise mostrar mi respeto absoluto a las víctimas de mi padre, a todo mi país. Aproveché este largo tiempo para poder encontrarme a mí  mismo como persona, en busca de una propia identidad y sabiendo que nada crece bajo la sombra de un gran árbol como la de mi progenitor. Elegí y  decidí, humildemente, reinventarme como ser humano y estudié dos carreras universitarias: soy arquitecto y diseñador industrial. Me preparé por años  para la construcción de sueños, no para la destrucción.

Con dolor he aprendido a separar al padre del Pablo Escobar que recuerda la  mayoría. Jamás podría renunciar al amor que como hijo le profeso, pues además lo recuerdo siendo un padre que me cantaba las canciones de Topo Gigio y me inventaba cuentos para dormirme, me enseñó a jugar al futbol, a montar en bicicleta, en moto y hasta en elefante. Me enseñó a ser un hombre  de palabra, decía que la palabra era un contrato. Lo acompañaba a los barrios marginales a donar decenas de canchas de futbol y polideportivos, vi  cómo crecía su proyecto de construir 5,000 viviendas equipadas para regalarle a estas familias que vivían en el basurero municipal de Medellín y restaurar así la dignidad de las clases que nos negamos a reconocer aún hoy en la sociedad. Fue además un gran maestro de lo que no debemos hacer y es  así como lo recuerdo a diario frente al espejo, debatiéndome en un duelo permanente de sentimientos explosivos y contradictorios que estoy obligado a enfrentar, buscando encontrar un equilibrio y una paz que respete la dignidad de todos sin excepción.

No es fácil, aprendí que el odio mantiene a muchos atados al pasado, y  perpetúa infinitamente el dolor generado por el victimario hasta enfermarnos de violencia.

Por ello busqué una reconciliación y un perdón público ante los hijos de las  víctimas más prominentes de mi padre, Rodrigo Lara Bonilla y Luis Carlos Galán. Un Ministro de Justicia que se atrevió a denunciar públicamente la  infiltración del narcotráfico en la vida política de Colombia, y un líder reformista seguro ganador de las elecciones presidenciales de 1990.

Además de ellos pido aún hoy perdón a cada uno de los 44 millones de  colombianos víctimas de la violencia generada por mi padre. Es una larga lista, que tristemente no excluye a nadie: policías, jueces, políticos, periodistas, narcotraficantes y cientos de inocentes transeúntes que ni  siquiera osaron enfrentarlo, pero que estuvieron en el lugar y el momento incorrecto cuando explotaban sus bombas indiscriminadamente.

 Como su familia, no nos fue ajena esa violencia ni logramos escapar de ella.

El primer coche bomba de la historia de Colombia explotó en mi hogar un 13  de enero de 1988 a las 05:13 horas. Allí nos encontrábamos con mi madre Victoria Eugenia, quien tenía 28 años, mi hermanita Manuela, con escasos meses de edad, todavía no tenía ni siquiera la posibilidad de declararse inocente por no saber hablar aún. Yo tenía 11 años. Mi padre tenía para  entonces un enorme poder económico y militar. Cuando vio la foto de la cuna  donde dormía su hija durante la explosión que destruyó los vidrios de todas  las viviendas de Medellín en un kilómetro a la redonda, enloqueció de violencia y respondió con ferocidad. Una sola bomba contra su familia lo  hizo ordenar la explosión de más de 200 bombas por todo el país hasta casi lograr la claudicación de todos los poderes del Estado frente al poder del  narcotráfico. Estábamos todos ciegos y aturdidos en ese ambiente hostil.

Aprendí que la vida es un búmeran, que los actos violentos generan una  violencia cada vez mayor y desenfrenada, llevándonos hacia una espiral inconmensurable de maldad que luego es imposible detener, salvo por nuestra  propia e íntima voluntad. Así corren aún hoy en Colombia ríos de sangre que tiñen de odio, maldad, tristeza y desazón a la sociedad. Solemos olvidar la  historia, y por ello es que siempre se repite, pues insultamos así el  precioso legado de las experiencias de la vida. Colombia ya era violenta  antes del nacimiento de Pablo Emilio Escobar Gaviria.

La carta más difícil que escribí en mi vida fue para los hijos de aquellos  líderes que prometían rescatar el país y que murieron junto a la esperanza  de muchos. Allí les dije a sus hijos en la misiva enviada a principios de  2008 que “… Comprendo que nací en un ambiente fértil para la violencia, pero  el legado de nacer en un ambiente tan hostil no podría ser otro distinto al  de la búsqueda de la paz. No quiero repetir la historia”. Recordé que “mi  padre con su violencia obligó a muchas familias a exiliarse, principalmente a las suyas, ignorando que con ello se estaba también gestando  subrepticiamente el exilio de sus seres más queridos”. Quiero tener un hijo,  pero no le dejaré por ello un testamento de violencia.

Tengo el honor de estar casado con una mujer mexicana, que tiene un coraje  que haría palidecer a cualquier guerrero, parafraseando a Gandhi. Ella me ha  enseñado mucho sobre esas lindas y sabias tierras. Me ha acompañado en los  más pétreos caminos. Es mi gran amor y así también lo es México para mí.

Adoro las rancheras y me atrae el tequila. Pero me entristece ver lo que  estoy observando desde el lejano Buenos Aires, pues se parece mucho a la  primera parte del documental "Pecados de mi padre".

Siento una profunda amargura de que México esté repitiendo casi literalmente  esta historia, aquella de la que tanto me cuesta aún hoy hacerme cargo.

Siento que la película que hoy están viviendo mis compadres mexicanos, es  la misma que yo viví en Colombia exactamente en 1984, a mis siete años de  edad, cuando mi padre decidió por cuenta propia mandar a asesinar al  entonces ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla (Q.E.P.D.).

De ahí en más, mi país vivió una violencia sin precedentes. Ese día mi  familia se desmembró para siempre, mi padre pasó luego toda su vida en la  clandestinidad, el hogar por él construido no existió más. Por eso me decidí  a participar en este documental y a romper el silencio sepulcral que mantuve  16 años después de su muerte, porque he vivido en carne propia el horror de  una violencia sin par que no quiero para Colombia, para México ni para  ninguna nación del planeta. Fui testigo, al igual que mi país, de una guerra sin cuartel del narcotráfico contra el poder del Estado que no ganó nadie,  pues sólo quedamos como mudos testigos los miles de huérfanos y viudas de  todas las esferas de la sociedad. La violencia no discrimina.

 Comprendí que aun en las más segregadas familias –como la nuestra– hay  padres, hijos, hermanas, abuelos, etc. Ahí también hay sentimientos por  encima de lo machos que pretendamos ser ante otros en la vida. Veo en mi  esposa a diario el fiel reflejo del tesón del pueblo mexicano. Respeto la  dignidad de cada persona y no distingo entre uniformes o nacionalidades,  sólo veo a ciudadanos de la raza humana y a nadie más. Sólo veo a hombres  con su voluntad de sobrevivir en un ambiente donde las oportunidades son escasas y donde el hambre abunda, así como los deseos de brindarle la mínima  dignidad a nuestros seres más queridos. Algunos están dispuestos a matar  para no vivir en la indigencia, pero no puede haber excusa válida para  generar violencia hacia nuestros hermanos a costa de nuestras necesidades o ambiciones personales.

 En Medellín, mi ciudad natal, la presencia de la arquitectura y el urbanismo  aplicado desde el Estado ha comenzado a aportar ejemplos de exportación de  estas ideas para el mundo como una esperanza de paz para brindar dignidad,  seguridad, cultura y oportunidades a los más marginados.

 Creo en la arquitectura como una herramienta capaz de transformar la realidad a partir de hechos arquitectónicos concretos. Es definitivamente  una herramienta eficaz para la paz.

Por ello no me dedico a la política.

 En nuestra vasta familia latinoamericana solemos heredar las virtudes y los  pecados de nuestros padres, y es bajo esta excusa que vivimos por décadas enfrascados en unos círculos de violencia y venganzas generacionales que se  repiten incesantemente. Yo no fui ajeno a esto, de hecho, al enterarme de la muerte de mi padre, a mis 16 años, caí en esos círculos y armado de ira e  intenso dolor amenacé públicamente con matar a quienes habían dado muerte a  mi padre.

 Sin embargo, ahora agradezco a Dios que 10 minutos después me hizo reflexionar y transformar el odio para no perpetuar este aparente  estilo de vida que –les aseguro– es más de sufrimientos y de  persecuciones que de placer.

 Un ejemplo? Un día la policía dispuso, sin saberlo, un control rutinario en  alguna calle de la ciudad justo frente a la casa donde yo me escondía con mi  padre. Ese control policial comenzó un domingo y duró siete días frente a  nuestro escondite. Se nos terminaron los víveres y estábamos solos pero  rodeados de millones de dólares. Aguantamos hambre mientras comprendí que el  dinero del narcotráfico no servía para nada si no te podías comprar siquiera  una libra de arroz con él.

La muerte de mi padre no afectó en absoluto el tráfico de drogas en el  planeta, la violencia y las drogas ya estaban afincadas en Colombia y en el mundo antes de su nacimiento, y siguen lamentablemente estando aún hoy,  hasta que elijamos perdonarnos unos a otros desde nuestras más íntimas fibras.

 La guerra consume y derrocha inconmensurables recursos humanos y públicos.  Distintos países y los enemigos de mi padre gastaron más de 3,000 millones  de dólares para perseguirlo a él y su organización. Mi padre usó toda su  fortuna para la guerra y para defender sus intereses, y lo que queda de ella  está destruido por completo o en manos de las más diversas autoridades.

 Miles de millones de dólares que podrían haber sido gastados para asegurar  salud, educación y un futuro mejor y más digno para el pueblo colombiano.

 La paz, en cambio, es gratis!, pues sólo se requiere de nuestra humana  voluntad de hacerla.

 
 
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jueves, 12 de agosto de 2010

 

¿Qué pasa con la educación y la salud?

Antonio Tamayo Neyra

Análisis y estudios de diversos orígenes señalan de manera enfática que el avance y desarrollo de países como China, se debe principalmente a la atención que han tenido a los temas de educación y salud, con lo que han venido preparando de mejor manera a su población para su participación en la vida económica.

Tomando esto como referencia, tal vez sería bueno que los funcionarios públicos de primer nivel, ya sea a nivel federal, estatal y municipal, así como las cámaras legislativas; se pusieran como objetivos concretos y específicos lograr un avance significativo en estos aspectos, y no dedicarse solamente al juego político de buscar el poder, y ya inmersos en las elecciones del 2012.

Y si bien es cierto que el nivel educativo de la población ha subido hasta prácticamente tercero de secundaria en al menos los pasados 20 años, el nivel de competitividad en esta era de la globalización, requiere tanto elevar dicho nivel, como detener la elevada deserción de estudiante que existe actualmente.

Además de ello, es necesario que su nivel de preparación se incremente, y no se convierta en lo que se denomina analfabetismo funcional.

Al respecto, un estudio del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval), señala: “En los últimos 50 años México se concentró en alfabetizar pero no en aumentar el nivel y la calidad de la educación. La consecuencia es que el mexicano promedio tiene poca capacidad para comprender lo que lee y limitantes para expresarse con claridad, además se encuentra aún en la fase de aprendizaje visual que le impide participar en la revolución educativa que se está produciendo en torno a Internet”.

Esto nos dice claramente la gravedad del problema existente, y que seguramente puede aumentar en un futuro cercano si no se toman medidas en el corto plazo.

En términos de salud, si bien es un hecho innegable que se ha mejorado la condición de la población, medido por el aumento en la esperanza de vida, es también una realidad el adaptar el Sistema Nacional de Salud a la nueva realidad demográfica y epidemiológica del país, diseñando e implantando una política pública de Estado que consolide una visión de largo plazo, pensando en al menos los próximos 20 años.

Y considerar también la prevención de enfermedades, con lo cual esto se junta con el tema educativo; es necesario fomentar el ejercicio y una vida sana que evite problemas en el futuro como la obesidad o la diabetes.

Pero esto no es a través solamente de prohibir la venta de comida chatarra en las escuelas, sino desde una perspectiva más amplia, promover en las escuelas la educación física, el ejercicio y el deporte, pero esto último no en su parte comercial como espectáculo; sino como una forma de ser que mejore la calidad de vida de la persona.

Todo esto puede lograr tener una población mejor preparada y sana que tenga la capacidad de participar en forma activa en este mundo globalizado.

Seguiremos platicando…

 
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miércoles, 04 de agosto de 2010

 

El Río San Juan

 

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de la Ciudad de Santa Catarina

 


Respecto a los ríos de Nuevo León, Gonzalitos sentenció una vez: “ninguno de ellos es navegable, tanto por su poco caudal, como por lo rápido de sus corrientes, a causa de mucho descenso que tienen sus cauces, por estar situados en la ladera oriental de la mesa central de México. Son, pues, estos ríos contados de Norte a Sur”. Por su parte, en la memoria de gobierno del general y licenciado Lázaro Garza Ayala nos informa que por “lo general los ríos (son) invadeables por lo fragoso de sus riberas y los pocos vados que ofrecen, fácilmente de ordinario, son peligrosos en la estación de otoño, admitiendo muy pocos, como el Salado y el San Juan, el paso en balsas, sujetas a fuertes cables o cuerdas de hierro, que sostienen su movimiento transversal contra el ímpetu de sus corrientes tempestuosas”.

En 1893 el ilustre educador nuevoleonés Miguel F. Martínez señaló que en Nuevo León había doce ríos importantes y como cien arroyos que regularmente son vadeables y reitera que por ninguno de ellos se puede navegar. Enumeraba a el Salado, Sabinas, el Pesquería, Salinas, el Santa Catarina, San Juan, Ramos, Pilón, el Potosí, el Hualahuises, el Pablillo y el Blanco o Purificación. Ciertamente que no consideró al río Bravo porque anterior a esa fecha, Nuevo León aun no tenía frontera con Texas.

Uno de los ríos más importantes que se nutre a su vez de otros como el Santa Catarina, el Pesquería, el Ramos y el Pilón y otros de regular cauce, es el río San Juan. A decir de Gonzalitos, éste se forma de inumerables vertientes que brotan en la Sierra  Madre y que bajan por la villa de Santiago, sale por la boca del cañón del Huajuco, se dirige a Cadereyta en donde riega al menos diez haciendas y sigue su curso por municipios del nororiente de Nuevo León hasta desembocar en el río Bravo.

Por su parte, la Reseña Geográfica y Estadística de Nuevo León en 1910, señala que el río San Juan nace en la Sierra Madre, entre las sierras de San José y de Abrego en terrenos que originalmente pertenecieron a la hacienda y luego valle de Santa Catarina, pero que en 1898 todo el territorio serrano le fue desmembrado a Santa Catarina para dárselo al de Santiago. En la sierra recoge las aguas de arroyos como la Hedionda y de otros que vienen de San Juan Bautista, la Laguna de Sánchez, Laborcitas y la  Ciénega de González. Probablemente se llame San Juan porque viene de una comunidad que se llama San Juan Bautista y que atraviesa buena parte del antiguo municipio de San Juan Bautista de Cadereyta.

Río abajo, cerca de la cabecera municipal de Santiago se le juntan los arroyos de la Chueca y Escamillas.  Este arroyo que viene del potrero de Cerna forma un salto de 30 metros de altura y con su caudal movía las turbinas de la vieja fábrica de Hilados y Tejidos el Porvenir. El San  Juan se interna a Cadereyta por donde pasa por los ranchos de la Boca, el Durazno, Cieneguita, Rendones, San Rafael, Santa Gertrudis, el Castillo, San Bartolito, San Bartolo, Santa Ifigenia, Chihuahua, Santa Inés, Cerritos y en la estación de San Juan se le unen por la izquierda el río Santa Catarina y por la derecha el río Ramos. Más adelante, recoge las aguas de los ríos que vienen de Montemorelos, el Garrapatas y el Pilón.

Pasa por un sitio llamado las Enramadas y se nutre de otros arroyos como Paso de Leal y el Chiltepin. También sirve de límites entre China y General Terán. Pasa cerca de las cabeceras de China y de General Bravo y en el rancho las Adjuntas en Doctor Coss, se le une el Pesquería. Luego sirve de límite entre éste municipio y los Aldamas. Ya en el rancho de las Mujeres sirve de límite entre Nuevo León y Tamaulipas.  Gonzalitos sostenía que el San Juan, fortalecido con corrientes que vienen de la Sierra Madre, de la Silla y Papagayos, bien podía hacerse navegable en el trayecto que va de Cadereyta, China y Bravo.

En Camargo, Tamaulipas, el San Juan desemboca en el río Bravo.

Manuel Payno estuvo en Camargo poco antes de 1840 y vio las adjuntas de los ríos. Se atrevió a pronosticar que por estar entre los ríos San Juan y Bravo,  Camargo tendría mejor posición económica si estuviera comunicada con barcos de vapor con Matamoros, pues la distancia de 41 leguas que las separa a través del río Bravo, bien podían recorrerse en 36 horas, para comerciar algodón con el puerto. Pero como no hay modos de lograrlo y como solo contaba con una tienda de ropa, la subsistencia de la población era muy complicada. Sabemos que en 1846, mientras el ejército norteamericano se hacía de la región, Camargo fue inundada por las crecidas del San Juan. Por ello se llevaron a la población a un sitio más arriba que se llama Villa Nueva de Camargo. Una vez que bajaron las aguas, volvieron a su antiguo sitio en donde se fundó.

Se habla de una cuenca hidrológica llamada San Juan y a decir de la Reseña Geográfica y Estadística de 1910, comprende las vertientes más importantes de Nuevo León como lo son el Santa Catarina, el Pesquería, el Ramos, el Pilón y el mismo San Juan. El río Ramos nace en la Sierra de Mauricio, tal vez con el nombre de la Cebolla y se nutre de otros arroyos y manantiales que vienen de la sierra, como el Blanquillo, los Amoles, la Chancaca y Canoas de lado de Montemorelos y de parte de Allende, de arroyos como el Mireles, Hondo, Lazarillos y Garrapatas. Todavía en la montaña, pasa un lugar mágico conocido como el Colmillo, llamado así en honor al hermano del cacique indio Huajuco que fue asesinado cruelmente cuando intentaba vender indios como mano de obra. Dicen que Colmillo logró escapar y que hizo una guarida en éste sitio en donde corre el rumor que en las noches aun se escuchan sus cantos ancestrales y sus lamentos.

El río Ramos sirve de punto limítrofe entre Allende y Montemorelos. Uno de los ríos más bellos de Nuevo León pero también el que más reporta decesos por los visitantes que se atreven a nadar en su cauce, sin pensar que es profundo y se forman fuertes corrientes en su interior. Recuerdo que en agosto de 1983 y de 1984, fallecieron en sus aguas dos jóvenes alumnos del Seminario de Monterrey que tiene una casa de formación cerca de Paso Hondo. Desde entonces, una causa de expulsión del seminario es la de bañarse en el Ramos. Todavía en ese tiempo se veían moldes para hacer piloncillo tirados en las orillas. El río Ramos se interna en Cadereyta en donde se le une al San Juan.

Por su parte, el río Pilón considerado por Gonzalitos como el más bello de Nuevo León, nace en las sierras de la Esmeralda y de Enmedio a 2,689 metros de altura en Galeana, Nuevo León. Pasa por varios ranchos en donde se le añaden varias vertientes como Cieneguillas. Luego se interna por el municipio de los Rayones en donde también se le conoce con ese nombre o de Casillas, al cual se le juntan corrientes que vienen de la Sierra Borrada, de los Amargos y de Santa Martha. En la hacienda de San Andrés entra a Montemorelos en donde se le llama de río de Montemorelos, del Pilón o del Pilón Viejo.

Seguramente el nombre del Pilón viene por el antiguo nombre de la región que se le conoció desde la época colonial como Valle del Pilón y porque durante mucho tiempo fue una importante región productora de caña de azúcar. Pasa por varias haciendas y ranchos antes de internarse a General Terán. Sigue su curso, enriqueciendo su corriente con la de otros arroyos como Lajas, Lagunilla, Nogal Viejo y el Olmito o Tlahualillo. Según Gonzalitos, en un sitio llamado Las Adjuntas cerca del rancho de la Morita se une al San Juan. El caudal del río Pilón a decir de Gonzalitos se medía en ocho bueyes de agua, equivalente a 65 mil litros de agua, por eso lo consideraba además del más bello, como uno de los más caudalosos de la entidad.

Los tres ríos, el San Juan, el Ramos y el Pilón, riegan con sus aguas a un extenso valle que conforman la llamada zona citrícola, que antiguamente se dedicaba a la agricultura y a la producción cañera. Desde fines del siglo XIX cambió su vocación para la producción de cítricos, que prontamente colocaron a esos municipios como lugares turísticos y con una vida municipal plena y autónoma. Lamentablmente después de las heladas de 1983 y 1987, toda la región se ha convertido en un énclave turístico que dependen mucho del sector servicios.

Ahora todos quieren vivir en Santiago Allende, Montemorelos, General Terán y una parte de Cadereyta y Juárez que colinda con dichos municipios. El problema es que estamos causando una deforestación y cambio climatológico ambiental de la aun conocida zona citrícola. Ciertamente que el agua deberá servir para consumo humano si continúa el crecimiento desordenado. Pero lo dudo pues recibí la noticia de que se acaban de autorizar cerca de cien desarrollos inmobiliarios entre Monterrey y Linares.

Dicen que en esos municipios viven las muchachas más bonitas de Nuevo León. Y además corre el rumor de que la pureza y los rasgos étnicos de sus habitantes se deben a que son descendientes de un regimiento francés que se perdió durante la invasión francesa entre 1864 y 1867. Todos ellos lugares comunes para mi pues tuve la fortuna de vivir en Allende, que según la estrofa: “pueblito bonito que me vio nacer”. Yo no nací ahí, nací en Santa Catarina, pero quiero mucho a Allende como si también fuera de allí. Seguramente porque tomé agua del río Ramos.
Modificado el ( miércoles, 04 de agosto de 2010 )
 
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Escrito por nuestros escritores   
martes, 03 de agosto de 2010

 

ESPAÑA INTENTA LA RECONQUISTA

DE MÉXICO EN 1829

Historia de planes de Fernando VII por recobrar ‘su’ colonia azteca.

La invasión de Barradas de 1829, el desembarco en Veracruz.

Batallas de Tampico y Pueblo Viejo.

La rendición de Isidro Barradas, el triunfo de Santa Anna.

Invasores pierden cerca de mil 500 soldados, muchos por fiebre amarilla.

 

POR RAYMUNDO HERNÁNDEZ A.

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Desestimada como una más de las etapas de la Independencia, la pretendida reconquista de México por parte de España en 1829 representa una relevante fase, corolario de una serie de tentativas con las que Fernando VII pretende resarcir a su país de los problemas económicos y políticos recuperando la colonia azteca perdida en 1821.

El próximo 24 de julio se conmemora el 181 aniversario del intento de recobro de México a través de la invasión de Isidro Barradas a través del desembarco de tres mil 500 españoles en Cabo Rojo y Pueblo Viejo, Veracruz y su incursión a Tampico y Altamira, Nuevo Santander donde serían derrotados por Antonio López de Santa Anna y Manuel Mier y Terán. Los mexicas son ayudados por una tempestad y la fiebre amarilla que mina la fuerza agresora.

Si bien la invasión Barradas marca el nivel culminante de la etapa de Reconquista, otras tentativas ya se habían producido desde la consumación en 1821 para proseguir esporádicamente hasta casi 1836, cuando un gobierno liberal reconoce finalmente la libertad mexicana.

Cuando la Nueva España consuma su independencia en 1821, no terminan con ello las tres o cuatro fases aceptadas en su historiografía. De la negativa ibérica –por casi ocho años- a reconocer la emancipación a la naciente nación mexicana, pasa a planear la reconquista durante dos años con la llamada Invasión de Barradas en 1829.

La historiografía de la Independencia ha dividido esta revolución en cuatro etapas: La de antecedentes y rebeliones precursoras. La del inicio en 1810 con Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Ignacio Aldama,  Mariano Jiménez y Mariano Abasolo, quienes capturados en Acatita de Baján, Coahuila, son ejecutados en Chihuahua –excepto Abasolo- el 26 de junio de 1811.

La tercera fase la llevan José Ma. Morelos y Pavón, Manuel Mier y Terán, Nicolás Bravo, Javier Mina, Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria, los Galeana  y otros. El cuarto período es la consumación de la insurgencia y la concretan Agustín de Iturbide, Vicente Guerrero y otros en 1821.

 

EL CICLO INSURGENTE CONTRA LA RECONQUISTA

El quinto ciclo lo sería el rechazo a la reconquista que encabezan Antonio López de Santa Anna; Manuel Mier y Terán, Felipe de la Garza y otros al repeler a Isidro Barradas en Tampico en 1829.

El territorio de las Tamaulipas es el campo donde los españoles lanzan una escuadra de barcos de guerra y tres mil 500 soldados –muchos liberales y esclavos cubanos llevados a fuerza- para recuperar la colonia novohispana, bajo la certeza real de que a su llegada serían apoyados por conservadores, una parte de la milicia “y el pueblo mexicano que quería regresar a ser súbdito de España”.

La flotilla estaba constituida por un buque insignia, El Soberano; dos fragatas, 2 cañoneros y 15 buques de transporte comandada por el almirante  Angel Laborde

Sin ser reconocida como una fase independentista, -tal vez por su brevedad- el intento de reconquista de hecho lo es por trazar toda una serie de estrategias de Estado por parte de una convulsionada España que no cesaría en sus intentos de recobrar “su” colonia más rica, en nuevos propósitos en 1830 y 1831.

Es Inglaterra la que entra en el juego geo-político-económico cuando persuade a la casa real hispánica de evitar una nueva aventura porque debilitada, se exponía a la alianza de Colombia con México para rechazar la reconquista y además liberar a Cuba y Puerto Rico del dominio europeo, lo cual obligaría hipotéticamente a los anglos a una intervención armada “de recomposición”.

 

ANTECEDENTES: LAS CORTES DE CÁDIZ Y FERNANDO VII

¿Pero qué pasaba en la península y cómo se reflejaban los hechos en México? Los vientos de cambio asoman dentro de España cuando las Cortes de Cadiz, surgidas de la guerra de independencia con Francia, son representadas por las corrientes liberal, absolutista y moderada y crean la Constitución de 1812 que habría de llevar al principio de soberanía nacional, con  la monarquía como gobierno pero con separación de poderes.

En estas cortes participan los representantes de las provincias ibéricas y de los territorios americanos, como la Nueva España, pero con el regreso  de Fernando VII son anuladas las reformas, Constitución y toda decisión oficial por decreto del monarca el 4 de mayo de 1814, situación que dura hasta 1820 en la llamada restauración absolutista.

Un inescrupuloso, vengativo y traicionero Fernando VII había accedido al poder en 1808 al destronar a su padre, el rey Carlos IV obligándolo a abdicar en su favor en momentos en que España era ocupada por Francia. Fernando busca que Napoleón lo reconozca como rey, pero el emperador se niega por haber forzado a su progenitor.

Vendría luego la llamada Década Ominosa, de 1823 a 1833 en que, El Deseado, como se le llamaba, emprende una sangrienta represión contra todo lo liberal. Es en esta etapa cuando maquina en diferentes ocasiones la Reconquista de las colonias ya liberadas en América y en particular la de Méjico.

 

LOS PRIMEROS INTENTOS DE RECONQUISTA

Los primeros antecedentes de la reconquista se ubican en 1821 al consumarse la independencia y se dispara en 1823 con el asedio mexicano al castillo de San Juan de Ulúa, último reducto gachupín que no solo se niega a reconocer la autonomía, sino que intenta recobrar la colonia novohispana perdida.

El gobernador de Veracruz, el general hispano José García Dávila había pactado con Antonio López de Santa Anna  desocupar en octubre de 1821 la guarnición española, se atrinchera con 200 militares y 90 mil pesos del gobierno español, pero luego las tropas se elevan a dos mil ante el envío de hombres desde Cuba, para desde San Juan de Ulúa intentar el rescate de “su” colonia.

México emergía independiente, pero sin armas o flota para atacar a los españoles, quienes consideran territorio ibero todo lo anexo a San Juan, hasta que el 25 de septiembre de 1823, éstos cañonean Veracruz, obligando a evacuar a seis mil civiles, por lo que el naciente gobierno Imperial-Constitucional encomienda al ministro de Guerra Joaquín de Herrera el bloqueo con una escuadra naval de tres barcos recién adquiridos, haciendo rendir a los peninsulares hasta el 23 de noviembre de 1825, el último reducto hostil.

 

POBLACIÓN EN NUEVO SANTANDER

Según datos compilados, si el Nuevo Santander tenía en 1810 casi 57 mil habitantes, de los que 14 mil 600 son españoles; 28 mil 800 de las castas y 13 mil 300 indios, para 1821 la población es de 67 mil 500.

La provincia estaba dividida en seis partidos o distritos: Santander (Jiménez) con ocho mil 185 habitantes; Mier con casi 14 mil; Tula con 12 mil 664; San Carlos con 10 mil 150; Aguayo con 11 mil 759 y Altamira con 10 mil 500, según el historiador Toribio de la Torre, citado por Juan F.Zorrilla en su obra Tamaulipas y la Guerra de Independencia.

Meses antes de la oposición de San Juan, España se negaba a dar validez al Tratado de Córdoba con el que había reconocido la consumación de independencia de una Nueva España como “imperio independiente, monárquico, constitucional y moderado”.

 

LAS LEYES DE EXPULSIÓN DE ESPAÑOLES EN MÉXICO

Antes, en 1824 los españoles residentes en el México libre son retirados de los cargos públicos y la milicia, se les confiscan sus armas, capitales y casas a pesar de ser ciudadanos mejicanos muchos de ellos. Tres años antes ya empezaban a ser expulsados. Para 1827 se expide la Ley del Empleo, con la que ningún ibero puede ocupar cargos públicos.

Cuando la población española llega a 15 mil, en agosto de 1827 se produce la primera expulsión oficial masiva y se les da 30 días de plazo para desocupar su antes colonia. Cuatro meses después se oficializa con la primera ley de Expulsión y en 1829 sería el segundo desalojo, con las que son expulsados casi siete mil 200 españoles. Para 1830 quedarían poco más de dos mil.

Los españoles pudientes se van a Cuba, Nueva Orleáns, Nueva York. Los que se quedan sin capital se van a las pegadas de sirvientes o a vivir de la caridad. Pero tampoco podían irse a su madre patria España porque allá los consideraban traidores por no oponerse a la independencia, a la consumación y por no intentar la reconquista.

Los gachupines ricos guardan sus caudales en el extranjero, descapitalizando el circulante para irse a vivir a Burdeos, París, Londres y ante la crisis de España -cuyo gobierno estaba en el descrédito-, el régimen acepta solo a los adinerados porque representaban un capital de 500 millones de reales. Los mejicanos los espiaban en Francia, en Burdeos y Bayona para adelantarse a cualquier plan de reconquista.

En febrero de 1828 el cónsul hispano en N. Orleáns informa de cientos de iberos expulsados de Méjico sumidos en la miseria, entre ellos más de 100 militares, que pedían pasaporte a La Habana en ruta a Iberia a riesgo de ser tratados con dureza.

Este agravio para el orgullo ibérico habría de conformar una resentida masa de españoles expulsados que después convencerían a las autoridades coloniales en Cuba de proceder a la reconquista “porque es anhelada por el pueblo y parte de la milicia mexicanos”.

 

CUBA SUPLE A MÉXICO COMO COLONIA ESTRATÉGICA

Para 1823, en el Trienio Liberal, Fernando VII estaba convencido de recuperar las colonias americanas independizadas, con especial atención a la Nueva España por ser la que mayor riqueza aportaba a la corona, pero las potencias europeas se niegan a apoyarlo. Los intentos de reconquista fracasarían en Ayacucho, Perú en 1824; en San Juan de Ulúa, Veracruz en 1825 y las últimas en Callao y Chiloe en 1826.

Cuba es la colonia boyante que suple a la Nueva España, con una elevada fuerza militar y emigrados gachupines expulsados de la ex colonia azteca, quienes creían que una fuerza expedicionaria española de reconquista contaría con todo el apoyo de la mayoría de los mejicanos, pero esto solo es respaldado por los ricos, conservadores y miembros del partido españolista.

Entre los optimistas ‘reconquistadores’ están algunas casas comerciales que esperaban verse beneficiadas –se ganara o perdiera- al prestar dinero al gobierno español, entre estos Juan Bautista Iñigo, que ofrecía llegar a Soto La Marina o Tampico con seis mil hombres y 500 mil pesos para cubrir los gastos.

El conflicto entre la corona y México sube de tono cuando el gobierno azteca amenaza en 1826 al comercio ibero en el Atlántico por lo que España agrede a un buque mexicano y es entonces cuando decide la invasión de reconquista.

 

TRES MESES ANTES SE CONOCEN EN MÉXICO LOS PLANES

En México ya se sabía desde abril de 1829, (tres meses antes) de los preparativos militares en La Habana ordenados por el rey Fernando VII. Una carta fechada en Matanzas, Cuba, publicada en el periódico michoacano Astro Moreliano el 30 de abril de ese 1829, que reproduce Salvador Broseta en su obra Las Ciudades y la Guerra, 1750-1898, dice:

“… que se están alistando y que solo esperaban la llegada del navío y las dos fragatas nuevas que los vizcaínos habían dado a su majestad para la reconquista de Méjico”.

Otra misiva fechada en La Habana y publicada el 12 de mayo de ese 1829 por el mismo Astro Moreliano dice: “…Que en La Coruña, Barcelona y Cádiz se estaban embarcando el último de febrero 12 batallones de 1,600 hombres cada uno…”. 

 

LA RECAUDACIÓN  PARA HACER FRENTE A LA AGRESIÓN

Para hacer frente a los acreedores y a la nueva guerra con España, el ministro de Hacienda Lorenzo de Zavala propone y lleva parcialmente a cabo un aumento a los impuestos a la propiedad y el comercio. El déficit para el período 1828-1828 es de más de un millón de pesos, considerando que el pago a la deuda externa y el ejército y marina absorben el 90 por ciento de los ingresos.

Ante la complicada situación financiera de las arcas nacionales, el gobierno se ve obligado a levantar un nuevo préstamo forzoso, afectando los salarios de la burocracia civil, militar y hasta de los pensionados. El gobierno de Vicente Guerrero pide a los estados cumplir con los contingentes militares a que estaban obligados para ir al frente de batalla contra los españoles invasores.

 

OTRAS CONSPIRACIONES

Otras conspiraciones para invadir a la recién liberada colonia novohispana son tramadas y de las más importantes figuran: El Plan de Montaño, del coronel José Manuel Montaño, quien se levanta en Tulancingo, Hidalgo en 1828 con el Plan de Otumba a favor de un regreso al gobierno monárquico español.

En esta alzada los militares participantes lo diseminan en otras provincias, como Miguel Barragán en Orizaba. En San Luis se intercepta una carta a Lorenzo de la Garza (pariente de Felipe de la Garza).

Le seguirían las rebeliones de los padres Arenas en Puebla; la del cura de Tezohuist La Hueca, en Oaxaca y la de Ignacio Ortega en Janiltepec.

 

BARRADAS PARTE DE SEVILLA A LA RECONQUISTA

En marzo de 1828 parte por fin de Sevilla una expedición de reconquista española rumbo a Cuba con México como objetivo militar, dirigida por el coronel Isidro Barradas. Hace escala en Las Canarias donde se añade otro batallón y el 21 de agosto de ese año una real orden autoriza el desembarco, pero se retrasa debido al desinterés de las autoridades coloniales en Cuba.

Es por la presión de los ricos emigrados ibéricos que se reanuda la invasión al otorgar a España un préstamo de 25 millones de reales con un interés del 10 % y a cambio piden al rey una rápida y contundente intervención.

Es en ese lapso, al conocer los planes de invasión cuando las autoridades mexicanas decretan la segunda ley de expulsión, saliendo otros dos mil 500 españoles a Europa, el Caribe y Estados Unidos, mientras que los que se quedan escribirían por carta a sus compatriotas que el éxito de la reconquista  esta seguro por tener apoyo de la milicia y de la población mexicas.

Para el 7 de abril de 1829 Barradas es nombrado jefe de la expedición por orden real, mientras que los periódicos gachupines El Español en N. Orleáns y El Redactor de N. York escriben acerca del indulto que se otorgará a los mexicanos que colaboren, asegurándoles además empleo.

La expedición Barradas zarpa de Cuba el 5 de julio de 1829 al mando del comandante Laborde y Barradas, con 125 de los expulsados de México, quienes poco antes que se habían trasladado desde N. Orleáns.

En la Bahía de Campeche, tres días después de su salida de la Habana, la flota se dispersa por cuestión de una violenta tormenta. El punto de reunión original era la Isla de Lobos, en  Veracruz pero las tormentas  difícultan el encuentro. La fragata Amalia, y 4 buques de transporte arribaron ahí el 14 de julio, mientras que los demás fueron llegando en la semana siguiente. Por el 22 de julio, casi toda la flota se encontraba ya en el punto de reunión con excepción de un buque de transporte con 400 soldados, que se vio forzado a dirigirse a Nueva Orleans para ser reparado.

Historiadores españoles refieren que al desembarcar en Punta Jerez o Cabo Rojo, Veracruz y trasladarse los reconquistadores a Tampico encuentran un panorama diferente a lo que les pintaron sus compatriotas exiliados y en lugar de un apoyo popular encuentran a un ejército y milicias civiles dispuestos a defender la independencia consumada ocho años atrás.

 

¿TRAICIÓN DE FELIPE DE LA GARZA? ¿INEPTITUD DE BARRADAS?

Personaje también desestimado por la historiografía, Manuel Mier y Terán es la figura destacada que fortalece la defensa mexicana. Venía precedido por buena fama, pues durante toda la revolución no había tropas que los realistas temieran más que las de Mier.

Es el 24 de julio de 1829 en que los tres mil 500 soldados españoles desembarcan en Punta de Jerez a más de 66 kilómetros de Tampico. Las operaciones comenzaron el día 27 con el intento de desembarco de 750 soldados y 25 botes, sin embargo la marea no les permitió desembarcar a tierra.

Ni López de Santa Anna ni Mier y Terán están cerca, el único es Felipe de la Garza que se ubica en Altamira con dos mil hombres de las milicias cívicas, no aptos para combatir.

Pero otra versión acusa de traición a Felipe de la Garza al parlamentar con el enemigo y acercarse ingenuamente a las posiciones contrarias con riesgo de ser capturado, como sucede, “cuando lo único que debía hacer era responder con las armas y todos los recursos a su alcance para detener la invasión a la patria. Por ello es relegado y sustituído por Mier y Terán. “Es traidor o cuando menos un invecil (sic) que no sabe llenar las grandes obligaciones que ha contraído para con la patria”.

Otra versión apunta que Felipe acuda a parlamentar al llamado de Barradas pero que se rtira indignado cuando éste le ofrece condecoraciones y ascenso si se pasa al bando español.

Basado en los partes españoles de la época, el historiador español Salvador Broseta escribe que “no son los cinco mil españoles que dicen los mejicanos que desembarcan, pero si llegaban a tres mil 500.” “Se posesionan del fortín por la barra de Tampico, se encuentran sobre  los disparos, pues a las órdenes de Felipe de la Garza abandonan los mejicanos la batería y la incendian. Esa fue la primera victoria española que se celebra con salva de 42 cañonazos entre el 3 y 4 de agosto”.

Añade que el día 6 los ejércitos se enfrentan en el Paso de las Animas, rompiendo el fuego los peninsulares con 200 hombres, para el día 10 apoderarse de Tampico y Pueblo Viejo, desalojando a un destacamento de 300 mejicanos en Los Corchos y avanzando al interior de la Huasteca.

Los iberos llegan a Altamira el 19 de agosto de ese 1829 y son sorprendidos en emboscadas por Mier y Terán a lo que 600 españoles se quedan en Tampico y el resto se va a Altamira. Santa Anna llega al cuartel general de Pueblo Viejo, Ver.  decide atacar Altamira pero retrocede por la incapacidad de su gente, regresa a Tampico y logra rendir a los 600 invasores que la ocupan, mientras que Barradas regresa con sus dos mil 500 hombres que tenía en Altamira para defenderse.

El historiador ibero no despeja la incógnita de la rendición de Barradas y anota que “no deja de ser una sorpresa (el 11 de septiembre de 1829), pues con una superioridad numérica tan abrumadora era de esperar que el general español se lanzase al ataque de las tropas mexicanas. El porqué de su decisión nos es desconocido”.

Luego apunta a que varias versiones y documentos aseguran la ineptitud de Barradas para dirigir una expedición de esa envergadura.

 

LAS PENUIRIAS  DE LOS INVASORES, UN BARRADAS EXTRAVIADO

Acerca de la personalidad de Barradas, el autor Granados Ramírez   refiere que era de carácter violento a grado tal que en el viaje hacia México sostiene constantes pleitos con el almirante Laborde por diferencia de criterios en cuanto al mejor punto de desembarque para iniciar la reconquista, hechos que culminan en una cena violenta en que Isidro le avienta los platos a la cabeza a Laborde, de mayor jerarquía.

Cita a soldado Eugenio Avinareta sobre el destino de la flota “….(Barradas) no sabía en que punto de Méjico iban a desembarcar, se le preguntó ya en el mar y este dijo que en Tampico, de Tamaulipas”.

El desembarco fue considerado de inicio un desastre, al perder muchos soldados sus accesorios por lo profundo del sitio elegido en Cabo Rojo a 500 pasos de la costa. Todos maldicen a Isidro y pronostican graves problemas. Un soldado se suicida por lo extremo del calor canicular. Todos creen que desembarcan en Punta Jerez, Tamaulipas, pero estaban equivocados a donde llegan es Cabo Rojo, Veracruz.

Lo que Barradas pretendía era llegar a la Hacienda El Cojo, propiedad del español Cayetano Quintero para hacerle entrega de 15 mil rifles que traían para ser repartidos entre los mexicanos aliados a la monarquía.

Caminando decenas de kilómetros bajo el intenso calor, se agotan el agua de los iberos y se ven obligados a beber agua salitrosa y negra (contaminada) que les empieza a provocar diarreas, luego infecciones estomacales y fiebre amarilla.

 

LOS SOLDADOS AZTECAS Y ESPAÑOLES, LAS DESERCIONES

A esto se añade la gran cantidad de deserciones de los mexicas desde que son llevados a combatir, solo que sin uniformes, a veces casi descalzos y  muchos de ellos sin armas, provocando su deserción y regreso a sus pueblos para atender a sus familias, que sin ellos como proveedores era casi segura su extinción.

Las milicias civiles o cívicas estaban constituidas por obrajeros, carpinteros, herreros, peones y labradores sin instrucción militar que  llegaban exhaustos a su destino luego de días de marchas a pie, casi sin calzado adecuado por terrenos pedregosos y espinosos.

Caso contrario era los soldados llamados ‘dragones’, bien equipados que sabían operar armas y cañones. Eran el cuerpo de élite de los mejicanos.

Las tropas españolas también venían limitadas y muchos contra su voluntad, pues son obligados a embarcarse en España por sus negativos “antecedentes liberales”.

“Muchos de los reclutados eran contrarios al absolutismo real y no solo desertaban, sino que hubo casos en que se pasaban a las filas del ejército mejicano”, refiere Salvador Broseta en su libro Las Ciudades y la Guerra. Refiere los casos del cabo barcelonés de 28 años Luis Prost del 1er. Batallón Real de Fernando que se presenta voluntariamente ante oficiales mejicanos para abrazar su causa.

“Los iberos Carlos Ramoli y Francisco Jaime del batallón de la corona abandonan sus filas invasoras, el primero republicano y el segundo preso por contrabando y piden ser aceptados para luchar por la nación mexicana a la que se les trajo para invadirla”, añade.

 

LAMPAZOS Y NUEVO LEÓN PRESENTES

Al saberse de la nueva invasión ibera los estados cercanos envían tropas a Tampico. El 15 de agosto llega Mier a Villerías (Altamira) se contacta con Felipe de la Garza y se entera que para entonces los invasores sufrían los efectos del calor, mosquitos, falta de agua y alimentos. Se dan las primeras escaramuzas y ambos bandos se toman medida.

Santa Anna llega al teatro de operaciones cuando los españoles ya toman Tampico, ocupando espacios donde ahora están la plaza principal y el ayuntamiento. Para el 7, Mier y Terán recibe órdenes de Santa Anna de salir de Altamira y llegar a Santa Cecilia (Madero) para cerrar el camino terrestre a la barra con mil hombres de la división Tamaulipas, escribe David Granados Ramírez en su libro La Victoria de Tampico del 11 de Septiembre de 1829. Se lleva al efecto tres cañones, artilleros, infantería de Soto La Marina, Lampazos y de otros pueblos de Nuevo León, quienes construyen un foso defensivo en los alrededores de la población.

 

TRIUNFO OTORGA IDENTIDAD NACIONALISTA

Según otro investigador español, Josep Fontana en su libro De En medio del Tiempo, “la flota del comandante Laborde se desentendió de Barradas al abandonarlos en Tampico de acuerdo a órdenes superiores y la rendición de España que costó mil 500 vidas fue más por la inundación y la fiebre amarilla”  y que “en España la prensa publica que sus tropas no son vencidas, solo por el temperamento insalubre de Tampico”.

El autor se remonta a la fecha del desembarco, el 27 de julio, cuando una tempestad (ciclón) dispersa las ocho naves que los llevaban –un barco se refugió en Nueva Orleáns-. Se apoderan de la ciudad, donde permanecen encerrados esperando en vano la llegada anticipada de los mejicanos que habrían de unirse a la reconquista”.

Mientras en tierras hispánicas la prensa publicaba que “tres mil 300 españoles han empezado ya en territorio mejicano la grande obra de la sumisión de aquellos países a su legítimo soberano”. Todos confiaban, porque así se los hicieron ver los españoles expulsados, que al llegar a tierra los mejicanos los seguirían hasta la capital.

Esto lo deducían también por las constantes conspiraciones entre los grupos aztecas y por las seguridades otorgadas por los conservadores “que anhelaban el cambio al sometimiento español”.

“Pero a la hora de la verdad, la invasión no solo no halló adhesiones, sino que exacerbó el naciente nacionalismo mejicano”, escribe Fontana en su obra.

 

CICLÓN Y ENFERMEDADES AYUDAN A LOS MEXICANOS

Ese mismo día un ciclón azota a Tampico y causa estragos a ambos bandos. Mier y Terán reporta que las tiendas vuelan y que el agua sube más de 1.80 metros. Los españoles abandonan su fortín de la barra y Mier recibe refuerzos de Santa Anna. Los ibéricos planean  la rendición en Pueblo Viejo al ya no soportar más el fuego y embates mexicanos. Barradas pide el cese al fuego y el 11  firma su rendición prometiendo no volver a tomar armas contra México. Mier redacta su parte final del triunfo.

Luego de varios encuentros los defensores se imponen y los europeos pierden más de mil 300 hombres. Santa Anna es ascendido a general de división y Mier queda a cargo del desalojo final de los invasores, respetando sus vidas y propiedades. En el acuerdo de capitulación se establece que los prisioneros debían ser llevados a Ciudad Victoria mientras eran embarcados por partes, pero Barradas se opone y logra que se mantengan en la costa.

 El 20 de septiembre por la noche llegan a la capital mexicana las noticias del triunfo. Vicente Guerrero la recibe en un balcón del teatro y al ver el comunicado llora y hace leer en voz alta el parte del triunfo. Las iglesias repican campanas, el pueblo estalla en júbilo y los comerciantes regalan vino gritando todos vivas a Mier y a Santa Anna, añade Granados Ramírez. 

En la península, el historiador español escribe en su obra La Expulsión de los Españoles en México que “la contraofensiva mejicana dirigida por los generales Mier y Santa Anna fue poco más que un paseo militar, gracias también a la incapacidad de Barradas” ; “la fiebre amarilla y las deserciones hicieron el resto”

A los vencidos se les permitió marchar luego de jurar no regresar ni ofender de nuevo a Méjico. Mil 800 sobrevivientes son repatriados a La Habana en tres expediciones entre noviembre y diciembre; Barradas decide irse solo por N. Orleáns para ir a España y rendir cuentas de la aventura que les produjo mil 500 muertos (más por fiebre amarilla) y un millón de pesos en pérdidas.

 

DERROTADOS TRAMAN OTRA INVASIÓN

Una nueva amenaza surge en 1830 cuando España planea de nuevo la reconquista pero no se cristaliza la intentona de Fernando VII porque Inglaterra le informa que no solo no podrían ir contra el pueblo que desea ser independiente, sino porque se exponía a perder Cuba si Colombia se unía a Méjico y ambos liberaban a la isla.

Además la corona ibera sufre  la conspiración de El Aguila Negra en la propia Habana y la revolución de 1830 en Francia marca el fin del absolutismo francés y aislamiento de Fernando VII. Como si le faltaran argumentos en contra a España, los galos le advierten que no pueden apoyar  a raíz de los tratados de no intervención firmados con Méjico.

Más aún, Bretaña analiza la situación y no respalda a los iberos para evitar se extendiera la rebelión antiesclavista en Cuba y Puerto Rico, porque dado el caso tendría que operar militarmente y romper el equilibrio en la región caribeña.

Luego de un medio y medio de la supuesta invasión en que se combinan una serie de factores adversos, al siguiente año, en 1830 la corona hispana trama una nueva invasión convencidos de que los mejicanos vivían en la anarquía y querían ser súbditos de Fernando VII.

Pero las noticias de otra incursión fraguada desde La Habana alertan a los aztecas, cuyo gobierno pide apoyo a Inglaterra para impedir la vuelta al sometimiento colonial ibero, pero a pesar de los preparativos España no vuelve a invadir, porque para julio de 1830 Carlos X de Francia es destronado, ante lo cual Fernando VII se reduce a mantener la colonia cubana y conservar su trono ante los graves acontecimientos europeos.

México seguiría esperando las anunciadas invasiones hasta 1831, pero es hasta el 18 de diciembre de 1836, ya con un gobierno español liberal –y a la muerte de Fernando VII en 1833- en que por fin es reconocida la independencia de México a través del Tratado de Santa María-Calatrava.

Vendrían las consecuencias políticas ocurren al interior del gobierno del presidente Vicente Guerrero luego del triunfo nacional, aumenta la oposición a Guerrero, incluida la rebelión del vicepresidente Bustamente, quien se une a Santa Anna declarando inepto y desconociendo a su jefe el presidente. Lanza el Plan de Jalapa de corte conservador y centralista con el que llega al poder Santa Anna en enero de 1830.

 

Fuentes:

Portilla, Miguel León, Diccionario Porrúa de Historia, Biografía y Geografía, Ed. Porrúa, 1986.

Granados Ramírez, David, La Victoria de Tampico del 11 de Septiembre de 1829, Vang. Emp., León, 2005.

Zorrilla, Juan Fidel, Tamaulipas y la Guerra de Independencia, Naucalpan, Reedición Gob. De Tamaulipas, 2008

González Pedrero, Enrique, País de un solo Hombre: El México de Santa Anna, v.2, México, Fondo de Cultura Económica, 1993.

Cánudas, Enrique, Las Venas de Plata en la Historia de México: Síntesis de Historia Económica Siglo XIX, UA de Tabasco, 2005.

Ludlow, Leonor, Los Secretarios de Hacienda y sus Proyectos 1821-1833, v.1, México, UNAM, 2002.

Broseta, Salvador, Las Ciudades y la Guerra 1750-1898, Universitat Jaume I, 2002.

Chávez Orozco, Luis, Historia de México, México, Pearson Educ., 2005.

Ruiz de Gordejuela, Jesús, La Expulsión de los Españoles de México y su Destino Incierto, 1821-1836, serie Colecc. Americana, Universidad de Sevilla, 2006.

Fontana, Josep, De En medio del Tiempo: La Segunda restauración Española, 1823-1834. Madrid, Edit. Crítica, 2006.

es.wikipedia.org/wiki/FernandoVII de España

 
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Escrito por nuestros escritores   
lunes, 02 de agosto de 2010

 

El arroyo El Obispo y las Mitras

 

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de la Ciudad de Santa Catarina

 

El arroyo del Obispo nace en la Sierra Madre Oriental en su tramo correspondiente a Santa Catarina. Específicamente su cauce viene desde El Jónuco, corriendo de sur a norte y en la Cuesta de Carvajal, cruza la carretera Monterrey- Saltillo a partir de la cual corre de poniente a oriente. A su vez, río abajo comienza a alimentarse de arroyos menores que bajan de la sierra de las Mitras entre ellos uno que llaman del Salitre.

 

 Atraviesa la parte norte del municipio de Santa Catarina, en las estribaciones de las Mitras, pasando por zona agrícola de temporal, luego las congregaciones de los Treviños y de la Fama. Se interna por la misma dirección al municipio de San Pedro Garza García, hasta juntarse con el río Santa Catarina en un punto que sirve de límite entre Monterrey y San Pedro, en donde se instalaron los molinos de trigo Jesús María en 1842, precisamente para aprovechar la fuerza de las aguas que venían por ambos cauces. Originalmente al arroyo del Obispo le llamaban de las Encinillas.

 

Con éste nombre lo conocieron todos los viajeros que recorrían desde Saltillo a Monterrey y viceversa. Es probable que se le conozca como del Obispo, a partir de enero de 1832, cuando una comitiva de fieles regiomontanos esperó la llegada del obispo José María Belaunzarán que venía a tomar posesión de la diócesis de Linares. Dicen que algunos de los fieles se acercaron al carruaje que llevaba al prelado, le quitaron los caballos y comenzaron a jalar ellos mismos el vehículo.

 

Una breve descripción de 1854 señala lo siguiente desde Santa Catarina hasta el arroyo del Obispo: “camino carretero, desde la salida de ésta hacienda se lleva al poniente una cerca de piedra, cuya extensión será una legua, hasta llegar a un puentecillo, en el cual hay grandes encinos, la subida a éste puerto es suave y el camino que sigue desde éste punto a Monterrey es un descenso, a cuyo principio se encuentra el arroyo del Obispo, el cual es pedregoso”.  Los viajeros debían cruzar por un puente y luego por la orilla del río. Desde fines del siglo XIX se construyó el puente del ferrocarril.

 

Una vez juntos el Obispo y el Santa Catarina, recorren por la antigua comunidad de San Jerónimo de Monterrey, situada a poco más de seis kilómetros de la cabecera municipal que data desde tiempos de la fundación en 1596. Esa comunidad servía de paso obligatorio entre Santa Catarina y Monterrey, se dedicaba a la agricultura y llegó a convertirse en congregación a mediados del siglo XIX. Por constancias de viajeros sabemos que había un jagüey, un manantial de agua que presumiblemente venía de las Mitras.

 

En un informe de Francisco Leónides Mier en 1866, se dice que al pie del cerro de las Mitras había vertientes que agotados, brotan en tiempos de lluvias muy copiosamente. Entre ellas brotaba un manantial de aguas termales que los vecinos de Monterrey frecuentaban. En 1892 se hicieron perforaciones en San Jerónimo, en la cual encontraron agua a una profundidad entre los 12 y los 15 metros. Y no andaba tan errado, porque la mayoría de las minas que se trabajaban en las Mitras se inundaron y por ello dejaron de trabajarse.

 

A principios del siglo XX se hicieron perforaciones a través del cauce del río desde la desembocadura del arroyo del Obispo y su junta con el Santa Catarina hasta San Jerónimo, pues se dieron cuenta de que muchas de las aguas del Santa Catarina se escapaban en éste tramo.  Desaparecían y reaparecían en distintos lugares a través de su curso, especialmente en el lugar que llaman la garganta de San Jerónimo, situada en el paso que se forman desde las estribaciones de la sierra de las Mitras y la Loma Larga.

 

Don Santiago Roel señala en una de sus obras, que Monterrey contaba con manantiales en 1938: el Santa Lucía, los Peña, los Nogales a cinco kilómetros al poniente y cerca de ahí, los jagüeyes al píe del cerro de las Mitras. El mismo historiador señala la creencia popular de que en las Mitras había agua en abundancia y que ésta bien puede suministrar el vital líquido a todo Monterrey. En todos esos manantiales abundaban los peces. Pues bien, la compañía de Agua y Drenaje tiene un depósito de agua en el cerro del Obispado que aparentemente viene de esos manantiales.

 

Se sabe que el río Santa Catarina se divide subterráneamente detrás del cerro del Obispado en dos cuencas: una que sigue al norte de dicho cerro y que surte una infinidad de veneros en lugares como San Jerónimo, los Urdiales y la antigua comunidad de Gonzalitos y la otra que continúa por el curso tradicional del río. Para evitar la fuga del agua, proponían hacer un muro sumergido en la garganta de San Jerónimo y la prolongación de una galería de filtración hasta las estribaciones de la sierra de las Mitras.

 

Total, que el Obispo y las Mitras, como San Jerónimo son nombres que nos refieren cosas relacionadas con la iglesia. Pero de ninguna manera, esos lugares son sitios apacibles, pues la corriente del arroyo del Obispo fue la más perjudicial y la que más daños causó durante la tormenta tropical Alex. Y todos nos fijamos en el río Santa Catarina y las corrientes que bajan de la sierra, pero no consideramos el peligro de las aguas que bajan de las Mitras. Los principales daños materiales del Alex como del Gilberto ocurrieron en el tramo del  Obispo hasta San Jerónimo, tanto por Boulevard Antonio L. Rodríguez como de Morones Prieto. Por ejemplo, durante las lluvias del Gilberto, la carretera que cruzaba el puente del Obispo fue carcomida hasta casi a su cruce con Corregidora. Cuentan que en esa mañana, dos o tres trasportes que venían de Santa Catarina, vieron el agua pensando que eran charcos cuando en realidad eran las aguas embravecidas de las adjuntas del Obispo con el Santa Catarina. Esos camiones se fueron arrastrados por las corrientes y nunca más se supo de ellos. O también de los camiones que estaban en el vado de Santa Bárbara que fueron prácticamente sumergidos en las corrientes del Santa Catarina en aquella fatídica noche del Gilberto.

 

Dicen que había un alto funcionario de Monterrey que no quería que los camiones pasaran por San Jerónimo y Fleteros porque hacían ruido y no lo dejaban dormir. Entonces desviaron los camiones hasta Morones Prieto por donde los impidieron circular porque decían que podían dañar el asfalto y no podían transitar por ahí por ser vehículos pesados. Ahí en frente del Auditorio San Pedro, un grupo de judiciales perdieron la vida intentando rescatar a los pasajeros y prueba de ello, es que Rogelio Ayala Contel cayó al agua cuando quiso ayudarlos.

 

Los problemas que ocasiona el arroyo del Obispo, tienen que ver con la construcción de casas habitación en las laderas del cerro de las Mitras, tanto del lado de Santa Catarina como de San Pedro como de Monterrey, además de la invasión de sus márgenes tanto de posesionarios como de empresas que están en sus riberas. Además, arroyo arriba, cerca de la carretera que une a Santa Catarina con Villa de García, depositaron toneladas de desechos y escombro sobre su cauce. De ahí que los efectos destructivos fueron evidentes: bajó mucha agua de la montaña y las calles con pronunciadas pendientes pronto se convirtieron en arroyos que ampliaron su cauce. Ahí en la colonia López Mateos, muchos vehículos fueron arrastrados hasta la parte más baja en donde quedaron sepultados por escombros.

 

Testigos de los alrededores vieron con tristeza de que era mucha agua para el tamaño del cauce del arroyo del Obispo, de ahí que colonias como la San Francisco, el Frutal, Cuauhtémoc, Portales, Santa Magdalena, Trabajadores y otras más reportaron pérdidas materiales. Sabemos que una empresa, al ver que el agua se estaba concentrando en sus terrenos, decidió tirar el muro, haciendo que toda esa agua inundara a un asentamiento irregular. O que el templo de la colonia San Francisco, situado en la margen izquierda del arroyo, prácticamente quedó debajo del agua. Ya desde tiempos del Gilberto, había desparecido completamente una colonia llamada Francisco Sarabia. Recientemente me decía el secretario del Ayuntamiento de Santa Catarina, el lic. Luis Ignacio Arce, que hubo más dañados en ésta zona que en Anáhuac, Nuevo León. 

 

Y todo porque pensamos que un arroyo no puede llevar tanta agua, que realizando su canalización y poniendo pares viales en sus riberas se pueden evitar inundaciones. El Obispo a mi juicio, fue más perjudicial que el Santa Catarina y nadie quiere admitirlo. Y lo malo, seguiremos expuestos a más desbordamientos. 
 
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viernes, 30 de julio de 2010

 

El río Pesquería

 

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de la Ciudad de Santa Catarina

 

A mi amigo Mario Elizondo, la Voz de Pesquería

 

Así como el río Santa Catarina hizo posible el establecimiento de la hacienda de Santa Catalina en 1596, el río Pesquería provocó el establecimiento de varios pueblos de Nuevo León, específicamente dos de ellos que le deben su nombre y que para diferenciarlos, a uno le llamaron Pesquería Grande y al otro Pesquería Chica. La hacienda de San Juan Bautista de la Pesquería Grande le fue mercedada a don Gonzalo Fernández de Castro a fines del siglo XVI, aunque desde tiempos de Luis Carvajal y de la Cueva, ya se le había otorgado a don Manuel de Mederos en 1583 una merced de tierra para poblar la región que servía de enlace entre Saltillo y Monterrey.

 

La región mantuvo el nombre de Pesquería Grande hasta 1851 en que el gobierno del estado le impuso el nombre de García en honor a don Joaquín García, ilustre vecino del lugar que llegó a ocupar primero la alcaldía de Santa Catarina en 1820 y luego la gobernatura de Nuevo León en varias ocasiones. Mientras que el actual municipio de Pesquería surgió como hacienda con la advocación del Espíritu Santo de la Pesquería Chica el 28 de febrero de 1669 al amparo del capitán Francisco de la Garza Falcón, quien se casó con una nieta de don Gonzalo Fernández llamada Leonor de Sepúlveda y Rentería.

 

Existe la posibilidad de que el nombre de Pesquería venga por la abundancia de peces o debido a la actividad colonial de los primeros pobladores de venir a éstas tierras para “pescar” indios y venderlos como mano de obra en las minas de Mazapil y de Zacatecas. Aunque a decir verdad, es probable que el primer causa no sea la más acertada, porque según las crónicas de la época, los primeros habitantes se quejaban de que el agua del río siempre ha tenidos altas concentraciones de sal lo cual impedía la existencia de peces en el río y de especies vegetales. Este río ha recibido varios nombres a lo largo de su historia: de Pesquería Grande, de Pesquería, del Capadero y río Viejo.

 

Según el Doctor Gonzalitos, el río Pesquería nace en un lugar llamado San Lucas en Coahuila y de ahí recorre la totalidad de los municipios de García, General Escobedo, Apodaca y Pesquería en donde se le junta el río Salinas. Juntos constituyen el río Pesquería, que va a desembocar en el San Juan en el rancho de las Mujeres, famoso por un corrido de la localidad. El caudal de agua suministraba en 1873 tres bueyes de agua, equivalente a 24 mil 400 litros de agua.

 

En la “Reseña Geográfica y Estadística de Nuevo León” publicada en 1910, señala que su nacimiento está en la sierra de Nacataz, a cuatro kilómetros de la cabecera municipal cercana al rancho del Durazno en Villa de García y que ahí reúne el agua de otras vertientes como la que baja del cañón de Cortinas en Santa Catarina, la cual atraviesa Rinconada, los Fierros y Maravillas,  a las que se les une el caudal  del río Chiquito, antiguamente conocido como arroyo de los Muertos, llamado así porque pasa por la cuesta de los Muertos que viene desde Higueras y Ojo Caliente en Ramos Arizpe, Coahuila. El manantial estuvo a la vera de la carretera Monterrey-Saltillo en donde se le podía ver cercado por unas tapias de adobe y que ahora que destruyeron sin miramientos en el 2009 cuando hicieron el tramo de la autopista Saltillo-Monterrey.

 

Como se advierte, el río Pesquería entra a Nuevo León por la cuesta de los Muertos y pasa por el cañón de la Mariposa. Pasa por Nacataz y García en donde se aprovechan sus aguas a través de un sistema de acequias y canales que aun mantienen muchas quintas y huertas en la localidad. Lamentablemente unos balnearios se asentaron cerca de su cauce, recortando los niveles del agua rodada. Río abajo, en la hacienda San José se le une el arroyo Pedregoso, que viene de la sierra del Fraile. Luego entra a territorio de General Escobedo y después pasa por Santa Rosa, Apocada y Agua Fría. Adelante de Santa Rosa se le suma el arroyo de Apodaca que a su vez viene de la sierra de las Mitras. Al dejar el territorio de Apodaca, sirve como línea divisoria entre Marín y Pesquería. Entra a Pesquería por la hacienda de Zacatecas y en el rancho de las Adjuntas se le une el río Salinas pero conserva el nombre de Pesquería.

 

El río Salinas nace en General Cepeda, Coahuila, recorriendo parte de Coahuila hasta ingresar a Nuevo León en Icamole de Villa de García, ahí donde precisamente nace el valle de las Salinas  en donde recoge las aguas del río del mismo nombre. Luego atraviesa al municipio de suroeste a noroeste en Mina, regando tierras de Hidalgo, Abasolo, el Carmen, Salinas Victoria y Marín, hasta que en Pesquería se une al río del mismo nombre. En 1910 se decía que el caudal del río comprendía hasta siete bueyes equivalente a 64 mil litros de agua aproximadamente. En la época colonial al río Salinas también se le llamó río de los Cuanales en honor a una nación india que predominaba en la región.

 

Ya juntos los ríos Salinas y el Pesquería, ingresa al municipio de los Ramones, en donde se le unen arroyos que vienen tanto de la sierras de Picachos como de Papagayos. Por ejemplo, en China se le une el arroyo el Ayancual que viene desde el norte de Monterrey conocido como de la Talaverna y que recoge a su vez corrientes de San Nicolás, Guadalupe, Doctor González y Ramones. Este arroyo también recibe el nombre de Salinillas que se enriquece con riachuelos que vienen de la sierra de Papagayos. Pasa por los Herreras y en el límite entre éste y los Aldamas se junta al río San Juan. Todos los arroyos con corrientes intermitentes.

 

 

 

Gonzalitos estimaba la longitud del río Pesquería desde García hasta Pesquería en 122 kilómetros y de ahí hasta su junta con el San Juan en los Aldama, en poco menos de 115 kilómetros. En consecuencia, el Santa Catarina y el Pesquería pertenecen a la cuenca hidrológica del río Bravo-San Juan.

 

En el siglo XIX y parte del XX, para captar las aguas de ambos ríos en Villa de García, tanto del Pesquería como el Salinas, existían tres presas muy pequeñas, una en Icamole, otra en García y un bordo conocido como de Cristaloza, situado al norte de la cabecera. Paradójicamente, aunque Villa de García cuenta con muchos arroyos y dos ríos de considerable importancia, siempre ha batallado con el suministro del vital líquido.  En la década de 1870 se llevaba el agua potable desde el paraje conocido como el Volcán hasta la cabecera de la población. Las acequias atravesaban las calles, provocando a veces inundaciones, por lo que el cabildo solicitó en 1879 que se construyeran en los patios de las propiedades. Ese año, los accionistas decidieron donar agua para los servicios de la villa y satisfacer las necesidades de la población. Por ello, a partir de la década de 1990 la compañía de Agua y Drenaje estableció un sistema para dotar de agua potable a Villa de García.

 

Como hemos visto, el río Pesquería y su afluente el Salinas hicieron posible que las antiguas haciendas situadas en los actuales municipios de García, Mina, Hidalgo, Abasolo, el Carmen, Salinas Victoria, General Escobedo, Apodaca, Marín, Pesquería, los Ramones, China y los Aldamas florecieran como centros agropecuarios de singular importancia. Pero también todos esos municipios son muy buenos para la cría de ganado mayor y menor pues sus suelos concentran buenas cantidades de sal, de ahí que durante la época colonial se le llamara valle de las Salinas en honor a las salinas existentes.

 

De ahí que una empresa muy importante de la localidad se dedicara a la explotación de los yacimientos de sal, especialmente para la producción del vidrio, pues como todos sabemos, del cloruro de sodio de la región y de la arena sílica que extraen en Lampazos, sirven como materias primas para su fabricación. Entonces se hicieron perforaciones para sacar la sal inyectando altas presiones el agua del Pesquería. Lamentablemente este río se contaminó mucho a partir del establecimiento de fábricas que manejan químicos altamente peligrosos, a tal grado de que la mayoría de sus especies y plantas nativas además de la agricultura desaparecieron.

 

El tramo correspondiente entre villa de García, Escobedo, Apodaca y Pesquería han sido testigos de la trasformación del río, de ambientes netamente agrícolas a lugares densamente poblados en los que predominan los asentamientos irregulares a partir de la década de 1980. Y recientemente todo el sector situado entre Monterrey, Escobedo y García se llenaron de casas habitación. Y que además sigue el ejemplo de su hermano el Santa Catarina que ha ocasionado inundaciones y destrozos a los municipios por los que pasa.

 

Yo quiero mucho a éste río, porque nace en un lugar donde confluyen los tres muncipios en donde tengo raíces maternas: Santa Catarina, García y Ramos Arizpe y porque viví un tiempo en Ramones y realicé servicio comunitario en Pesquería. Y porque enlaza a una serie de pueblos que le han dado gloria a las letras, a la cultura, a la música y al ejercicio de la medicina, de la abogacía, de la docencia y del sacerdocio. 
 
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Escrito por nuestros escritores   
martes, 27 de julio de 2010

 

Las lecciones de Colombia y Venezuela

 

Antonio Tamayo Neyra

 

Ya en las postrimerías de este mes de julio de 2010, los miembros de los diferentes partidos políticos, tanto los que están en el poder como los llamados de oposición según sea el caso, están pensando y ubicados en las elecciones que se llevarán a cabo prácticamente dentro de dos años, cuando en el presente el país en sus aspectos socioeconómicos todavía está resintiendo los estragos de lo que fue el pasado 2009.

 

En su agenda de trabajo las elecciones y todo lo que vaya consigo se ha convertido en su prioridad principal, pasando a un segundo plano la búsqueda de la recuperación y mejora plena de la calidad de vida de toda la población, el buscar desarrollar un ambiente de negocios más positivo; y primordialmente, el generar una visión del México que se quiere al menos para los próximos diez años.

 

Aunque es prácticamente imposible revisar todas las publicaciones escritas y electrónicas que existen en el país, me atrevo a decir que en una gran mayoría los temas políticos están dedicados ya a las elecciones del 2012.

 

Como una muestra de lo anterior, el autodestape de Andrés Manuel López Obrador el pasado domingo 25 de julio, abrió ya la contienda política para dentro de dos años. Esto significa para el ciudadano de a pie, que en los próximos 24 meses nos estarán atosigando e intoxicando con sus grandes y elocuentes declaraciones, pero en concreto nada que sirva realmente para mejorar la situación del país.

 

Lo alarmante de todo esto ahora como lo fue en el pasado 2006, es que las populistas declaraciones de algún candidato, lleve a las grandes mayorías a votar por él, y replicar con ello el fenómeno Venezuela, es decir, que llegue a la presidencia otro “Hugo Chávez”; Mesías que “salvará al país del imperio”.

 

Recordemos que la llegada de este real personaje al poder en dicho país sudamericano, fue precisamente por culpa de los propios partidos políticos que en su falta de empeño y verdadero quehacer, le abrieron el camino para su llegada a la presidencia.

 

Recordemos también que desde hace unos años, se decía en forma alarmante que se podría entrar en México en un proceso de “colombización” por los problemas con el narcotráfico; y por no hacer lo adecuado ahora estamos inmersos en una plena violencia de distintos matices por la misma causa.

 

Y lo mismo nos puede llegar a pasar con la presidencia del país, que aprovechando los problemas de violencia y el escaso desarrollo económico, alcance dicho puesto “el gran caudillo” que se preocupa por todos en una forma plenamente demagógica.

 

Necesitamos aprender de la historia, y más de los cercanos países de América del sur, y no cometer los mismos errores.

 

Las lecciones ahí están, por que hay que aprender de ellas, de no hacerlo así, le espera al país un futuro muy difícil por decir lo menos.

 

Seguiremos platicando…

 
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