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Escrito por Osiel Castillo Barraza
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martes, 12 de febrero de 2008 |
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Amigo fiel
El Presidente Felipe Calderón ha dicho que México es de los pocos amigos que le quedan a Estados Unidos. Lo mismo opina el The New York Times, ante la visita del mandatario mexicano a la Gran Manzana.
Pero Estados Unidos siempre nos ha visto sobre el hombro y desde el día que perdimos la mitad de nuestro territorio nacional, el espíritu del mexicano se ha quedado en la mediocridad viendo como avanza la nación más poderosa del mundo.
Aunque nos duela, somos el patio trasero de los Estados Unidos. En la frontera depositan millones de llantas que no quieren en su territorio y a nuestros mexicanos ilegales los utilizan para los trabajos más pesados en sus casas, fábricas u oficinas.
La compasión y la bondad que caracterizó como trato a la llegada de millones de inmigrantes europeos contrasta con el trato a veces hasta cruel a nuestros connacionales.
Hombres y mujeres de todas las razas que ahora se precian de ser norteamericanos tuvieron un familiar que llegó sin un centavo a esa nación y logró hacer fortuna.
Los mexicanos somos más norteamericanos desde hace siglos y nos caracteriza ser una nación de trabajo, no somos bélicos ni andamos mentiéndonos en problemas internacionales.
En la II Guerra Mundial se dio a conocer el programa Bracero para que miles de campesinos mexicanos se fueran a trabajar las tierras estadounidenses y desde entonces no ha cesado la inmigración.
Las adicciones de los estadounidenses nos convirtieron en tierra de paso de las ilegales mercancías que con el muro y mayor vigilancia fronteriza se han quedado en nuestras ciudades.
La lista de desaires diplomáticos y hasta invasiones militares muestran a un arrogante Estados Unidos frente a su vecino del sur. Olvidan que nada es para siempre y que los mexicanos se están educando y tienen altura de miras. Que nos hizo daño encerrarnos ante el mundo pero ahora comprendemos la globalización.
Nunca es tarde.
Sí: Estados Unidos tiene un amigo y vecino al que ha tratado mal pero que en su profundo espíritu noble tiene un amigo y hasta un hermano que sabe perdonar todas las ofensas a lo largo de más de 200 años.
Al Portador...
Calderón va a visitar al amigo enfermo en su economía y odiado en la aldea global.
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