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- Categoría: El lector
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 83 Años, Clamando en el Desierto". Nardos de la Plaza del Palacio de Gobierno del Estado, Monterrey, 1955. No recuerdo el nombre del prócer cuya memoria honraba esa plazuela, frente al Palacio de Gobierno del Estado, ahora desaparecida para dar lugar a la Gran Plaza. Creo que era Benito Juárez, pero tengo grabada en mi memoria olfatoria, el aroma de unos nardos que por varios meses algún desconocido jardinero o quizá un excepcional funcionario ordenaba que se plantaran y se cuidarán puntualmente. Lo cierto es, que, por las tardes, casi al ponerse el Sol, despedían un aroma inconfundible que se esparcía por muchos metros a la redonda de ese jardincillo. Indebidamente, nosotros cortábamos a hurtadillas dos o tres varitas para perfumar nuestra humilde vivienda. El Nardo o azucena; en Náhuatl; Omizochitl u Omixochitl es originaria de México. ¿Lo sabían mis amados y pocos leyentes? Omixochitl u Omizochitl; término náhuatl para el nardo, (Polianthes tuberosa). La etimología Náhuatl quiere decir “Flor de Hueso”, por su color blanco, en español se conoce con el mismo nombre. Es famosa por su fragancia intensa y es usada en perfumería y aroma terapia. "Los nardos se trasplantaron a Europa, en 1594, por un médico español llamado Simón de Tovar, quien fundó el original jardín botánico de Sevilla: Años después, Holanda acaparó su siembra y explotación. Esta flor fue llevada a Italia y Francia, donde se cultivó con intensidad, y su valor e importancia comercial en el segundo país fue tanta, que se recogían más de 75 toneladas de flores por año. Se procesaban por muchos maestros perfumeros de Grasse. Sin embargo, el nardo no se quedó solo ahí. Con los años, el exquisito aroma de esta planta se impuso en Marruecos, la India y otros países del mundo, de gran tradición perfumera debido a su cautivante aroma. Por lo cual se usa en la elaboración de perfumería de lujo como las famosas marcas de Fracas, de Robert Piguet, (1948), Poison, de Dior, (1985), Aura de Swarovski, (2011) y Truth or dare de Madonna (2012). Este es otro de los varios regalos que México hizo al mundo, pero que muchos mexicanos ignoramos. ¡Viva México! Esta, no nos la robaron como hizo el gabacho Poinsett con la Cuetlaxóchitl o Flor de Noche Buena, a la que puso su nombre este gringo metiche y dicen que se hizo rico y famoso, con este plagio. Cuetlaxóchitl, es el nombre náhuatl para la Flor de Nochebuena, (Poinsettia, pa´ los gringos). Su nombre se traduce como “Flor que se Marchita” o "Flor de Fuego". Es muy significativa e importante en la cultura mexicana, especialmente durante la temporada navideña, y simboliza la pureza y la nueva vida que obtenían los guerreros muertos en batalla. Se acerca el Día de Muertos y veremos otra de nuestras flores emblemáticas, la Cempaxúchitl o Cempohualxóchitl, que se supone que con su color fuego amarillo intenso, guía a las almas de ida y vuelta al inframundo. Cempaxúchitl, es el nombre náhuatl para la flor de muerto (Tagetes erecta)l. El nombre proviene de “cempohualxochitl”, que significa "Flor de 20 Pétalos". Es parte de la tradición del Día de Muertos en México y se cree que su aroma y color vibrante guían a los espíritus de los difuntos, de regreso al mundo de los vivos durante esta celebración. Omixochitl, Cuetlaxóchitl y Cempaxúchitl, forman una Trinidad Floral y Aromática de México. ¡No lo olviden raza!



