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EL NORTE
Engorda Samuel Gabinete en 66 por ciento de puestos de funcionarios de alto nivel, que reciben sueldos que rondan los 130 mil pesos mensuales. El Fiscal Anticorrupción de Morelos, Leonel Díaz Rogel, fue denunciado ante la FGR por participar en una red, junto con su hijo, Leonel Díaz Grajales, que cobraba moches de hasta 25 por ciento a las víctimas de delitos que recibieron pagos por reparación del daño. Bloquearán carreteras; reclaman por retén en NL. En un mensaje que impactó por su cruda beligerancia y lenguaje soez, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arreció ayer su amenaza de destruir las instalaciones eléctricas y los puentes iraníes a menos de que Irán reabra el Estrecho de Ormuz.
JOSÉ LUIS MASTRETTA GALVÁN
No se puede mentir todo el tiempo a todo mundo. Tarde o temprano, la cadena de mentiras se acumula y termina por derribar al mentiroso. Siete años tratando de engañar a los mexicanos son demasiados. Por eso, cada mañanera es más risible, más falsa. Tratar de esconder el origen del derramamiento de petróleo en el Golfo o la realidad de los desaparecidos ya no mejora la percepción de la sociedad. Vaya, hasta cuando terminan por aceptar la verdad, como en el caso de la exhibicionista de Palacio Nacional, se evidencia la ineptitud de sus defensores. Resulta increíble que la heredera del trono no sepa lo que está pasando. Su prestigio como doctora en Ingeniería Ambiental está por los suelos, y afecta a la institución que le otorgó el grado académico. El daño que genera tanta perversión mental es cada día mayor, y la conducción del país está a la deriva. Sigan aplaudiendo.
M.A.KIAVELO (El Norte)
POR si alguien tenía alguna duda de que Samuel García es muy espléndido -siempre que sea con cargo al erario, of cors- cuestión de checar que para su gira a Japón y Corea cargó no sólo con la botarga mundialista. AHÍ está que, para que quedaran bien cubiertas los paseos en Oriente, perdón, la gira de trabajo, el Gober hasta se llevó a televisoras locales para que le transmitan sus eventos...
PROTÁGORAS (El Horizonte)
A punto de cumplirse un año de los derrames tóxicos de Ternium y Pyosa en la urbe regia, persiste una PREGUNTA que cala más hondo que el menjurje químico que le aventaron al agua. ¿Realmente han hecho lo suficiente para evitar que se repita el desastre? Porque al menos públicamente no se ha dicho casi nada. Habría que exigirles a las empresas que informen a los cuatro vientos cuáles son esas acciones efectivas para que no se nos vuelvan a pintar los ríos de sustancias contaminantes. El gran tema, querido lector, es que tenemos esos gigantes de acero en mero en medio de la ciudad, justo en el punto que hoy se ha convertido en un centro geográfico de la metrópoli regia, rodeados por universidades, hospitales y viviendas. Son una bomba de tiempo esas fábricas, estimado lector, y sabemos que nos echan mucha pero mucha mugre, aunque digan que no, porque ahí están los estudios de Profepa y Semarnat. Y es que, sí, tras los incidentes, se impusieron multas millonarias y castigos ejemplares, pero a la hora de la verdad, parece que a los gigantes industriales les salió más barato contaminar que prevenir ese desastre ecológico. Cabe aclarar que Ternium ya soltó una parte de la lana para la multa federal. Pero la acerera sigue en deuda con la multa estatal. ¡Hmmmm! Los hechos ahí están: El 17 de abril de 2025, la acerera Ternium soltó cientos de miles de litros de sustancias corrosivas en el arroyo La Talaverna, pintando 12 kilómetros entre San Nicolás, Guadalupe y Apodaca. La cosa estuvo tan gacha que hasta las pobres tortugas terminaron todas pintadas. Y apenas semanas después, el 13 de mayo, un líquido azul intenso, estilo pitufo, pero ese sí bien tóxico, recorrió siete kilómetros del arroyo Topo Chico, cortesía de Pyosa. En ambos casos, el agua se volvió veneno y la fauna… pues simplemente se vio bastante dañada. Total, mientras las empresas callan, nuestros ríos gritan, ¡pero de dolor!, buscando quién la salve de otro derrame tóxico. ¡Híjoleee!
FRANCISCO TIJERINA ELGUÉZABAL
Sin tentarse un poquito el corazón por el viacrucis que hemos tenido que pasar los regiomontanos y los turistas para llegar o salir del aeropuerto de Monterrey desde hace ya mucho tiempo por las obras del Metro, alguien, seguramente desde la comodidad del escritorio en una oficina climatizada, tuvo la gran ocurrencia de ir a perjudicar a los conductores de vehículos en la zona. Así implementaron todo un dispositivo con patrullas y grúas para levantar vehículos que estuviesen mal estacionados o que recogieran o bajaran pasaje en segunda fila en las tres terminales del puerto aéreo. El “ocurrente” no agarró mejor época para hacer su trastada que las vacaciones de Semana Santa. Y como ya estaban ahí, pues también se pusieron a barrer con los taxis de aplicación y como si fuese temporada de caza, los anduvieron correteando hasta un kilómetro después del aeropuerto. Voy de acuerdo, la ley es la ley, pero ésta sólo debería ser aplicable cuando todos cumplen con su cometido. Tenemos un aeropuerto sucio, feo, incómodo, kilométrico, en el que los estacionamientos de corta estancia quedan a tres días y los de más tiempo son un martirio, por lejanos y porque el servicio de traslado es el peor del mundo. Vas por alguien, llega temprano o se retrasa el vuelo, te metes al estacionamiento y hasta ahí todo bien, tienes que caminar un kilómetro para llegar a la terminal y cuando quieres salir resulta que la máquina en la que pagas no te acepta un billete después de haber hecho fila por 15 minutos. Eres viajero y vas llegando a Monterrey, pides un taxi oficial que, además de carísimo, nunca tienen unidades suficientes para dar abasto en horas pico y no pico, pero cuando aparece un taxi de aplicación de la nada saltan 500 coches con energúmenos para echar pleito. Llegas corriendo por el tráfico y las complicaciones viales, la persona que tomará el vuelo tiene los minutos contados y no hay lugar para detenerte como no sea en doble fila, cosa que ocurre todos los días y a todas horas. Pues ahora les dio por ser cumplidos y solícitos, por hacer respetar la ley, sin que nadie los pudiese detener y sin que las autoridades federales o estatales de turismo hiciesen algo para evitar el atropello. ¿No que andamos promoviendo el turismo? ¿Con estas medidas? ¿Con este aeropuerto? ¿Con estos taxis? ¿Con estas autoridades? Eso es ahorita, deje que llegue el Mundial para que vean lo que van a hacer.
ANDRÉS MEZA
Del Condominio Acero a la Torre Rise. Tenía seis años de edad la primera vez que vi el Condominio Acero de Monterrey. Íbamos en el auto, papá, mamá y yo. Nos estacionamos en la plaza Zaragoza. Era medio día. Lo observé como si descubriera una flor roja, enorme, brotando del asfalto. Me quedé con los ojos fijos en aquella mole vertical que parecía tocar el cielo. No sabía todavía qué significaba la modernidad, pero la sentí, fulgurante y aplastante. Recuerdo la reflexión de aquel momento: “¿Qué me toca hacer a mí en esta vida si ya todo está hecho?” Fue una pregunta mortificante, una preocupación existencial temprana. Logré dominar esa “adultización” prematura gracias a la información que me daba la televisión incipiente, las revistas que leíamos en casa (Life, Selecciones del Reader’s Digest) y escuchando a los adultos. Luego comprendí algo que el mundo replica competitivamente, generación tras generación: la fascinación por las construcciones altas. La altura proyecta modernidad, visibilidad, poder, dinero, incluso vanidad. Siempre hemos creído que podemos tocar el cielo con nuestras pasiones, llámense pirámides, iglesias, faros, edificios o torres. Monterrey lo sabe bien. En los años cincuenta el Condominio Acero marcó un antes y un después de una época industriosa muy regia. Hoy, la Torre Rise, en construcción —y más de seis veces la altura del edificio Acero—, representa otro grito arquitectónico que busca ser admirado, tal como lo hizo el edificio de acero y cristal al iniciar su cimentación hace 75 años. Recuerdo la primera vez que fui a Nueva York; eran los años ochenta. Subí al mirador del Empire State Building y me quedé admirando el horizonte, la grandeza de la ciudad y la pequeñez de los autos sobre la 5.ª Avenida. Algo parecido sentirán quienes suban al mirador de la Torre Rise: verán el imponente del Cerro de la Silla, la energía de una metrópoli en expansión y, abajo, los autos diminutos recorriendo la Avenida Constitución. El Empire State ya no figura entre los cincuenta edificios más altos del mundo; ha sido superado por decenas de torres. Pero en 1931 —hace casi un siglo— fue el titán de los rascacielos, un símbolo del art déco que aún hoy sigue deslumbrando. Un dato revelador: la Torre Rise será apenas cinco metros más alta que el Empire State, incluyendo las agujas de ambos. Cinco metros. A veces, la ambición se mide en metros. La modernidad de una ciudad se refleja en sus edificios y en su arquitectura, pero se vuelve frágil cuando postergamos invertir en el subsuelo, es decir, en el drenaje profundo. La Torre Rise parece decirnos que seguimos midiendo el éxito solo en metros hacia el cielo. Y está bien. Pero si olvidamos lo que yace bajo nuestros pies, fallaremos. Los desagües no son vistosos ni garbosos; sin embargo, son vitales para sostener una metrópoli cuyo crecimiento urbano avanza a galope, como mi querido Monterrey.
ALFONSO MARTÍNEZ MUÑOZ
Nuevo León, sede del mayor encuentro climático de la región. Me siento profundamente orgulloso de que, a iniciativa nuestra, en Nuevo León estemos organizando lo que, a mi juicio, es el evento más importante en materia de cambio climático que se haya llevado a cabo en nuestro estado: la Latin America Climate Summit 2026. Este encuentro no solo posiciona a Nuevo León como líder nacional, sino también como un referente en América Latina en la construcción de soluciones reales frente al cambio climático. Esta cumbre es organizada por la International Emissions Trading Association (IETA), en colaboración con el Tecnológico de Monterrey y la Secretaría de Medio Ambiente de Nuevo León, consolidando una alianza estratégica entre gobierno, academia y sector privado para impulsar la acción climática desde lo local con impacto global. Uno de los elementos más relevantes de este evento es la participación activa del sector privado de Nuevo León. Nuestra industria —una de las más dinámicas del país— no solo está presente, sino que está llamada a asumir un papel protagónico en la transición hacia una economía baja en carbono. Empresas, desarrolladores de proyectos, inversionistas, representantes del sector público y líderes industriales dialogaremos directamente con actores nacionales e internacionales para construir soluciones viables, escalables y alineadas con la competitividad económica. Durante tres días, del 2 al 4 de junio de 2026, Monterrey será sede de un diálogo de alto nivel con cerca de 800 participantes provenientes de distintos países y continentes, en el que se abordarán temas clave como los sistemas de comercio de emisiones, los mercados voluntarios de carbono, los mecanismos del Acuerdo de París, la descarbonización industrial, el financiamiento climático y la innovación tecnológica. Adicionalmente, como parte de la agenda —que puede consultarse aquí: https://www.ieta.org/uploads/wp-content/Event-photos-and-graphics/2026/LACS/Latin-America-Climate-Summit-LACS2026_Info-Note-Agenda-Overview_v5.pdf —,se llevará a cabo un taller gratuito dirigido a periodistas, con el objetivo de fortalecer una cobertura informada y rigurosa sobre cambio climático y mercados de carbono, contribuyendo así a una mejor comunicación pública de estos temas estratégicos. En este contexto, cobra especial relevancia el esfuerzo que estamos impulsando desde Nuevo León para diseñar e implementar un programa estatal de mercado de emisiones. Estos instrumentos —conocidos como sistemas de comercio de emisiones— establecen un límite a las emisiones de gases de efecto invernadero y permiten que las empresas compren y vendan permisos, incentivando reducciones eficientes y garantizando resultados medibles. Los mercados de carbono, tanto regulados como voluntarios, son además una herramienta clave para enfrentar el cambio climático, al canalizar inversión hacia proyectos sostenibles, acelerar la transición energética y abrir oportunidades para que las empresas de Nuevo León participen en mercados internacionales y fortalezcan su competitividad. Esta cumbre tiene, además, un propósito de fondo: preparar a nuestra sociedad para una nueva realidad económica. La economía baja en carbono no es una opción futura, sino una transformación en marcha. Quienes se anticipen, comprendan sus mecanismos y participen activamente en su construcción serán quienes lideren el desarrollo en los próximos años. Hoy, Nuevo León no solo está participando en esta transformación: la está liderando. Estamos construyendo las bases de un nuevo modelo de desarrollo que combina crecimiento económico, innovación y sostenibilidad. La inscripción ya está abierta para todas y todos los interesados en formar parte de este espacio. Es una oportunidad única para aprender, conectar y ser parte de la solución. Nuevo León tiene hoy la oportunidad de colocarse a la vanguardia en la acción climática. Lo estamos haciendo con visión, con responsabilidad y con la convicción de que el desarrollo económico del futuro será, necesariamente, bajo en carbono. Este es el momento de actuar.
CIRCE GONZÁLEZ GARZÓN
Desde Reinserta A.C. expresamos nuestra profunda indignación ante las declaraciones de autoridades que, tras el feminicidio de dos maestras en Michoacán, han propuesto juzgar a adolescentes como adultos e incluso han puesto en entredicho la vigencia de los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes. Estas posturas no solo contravienen el marco jurídico nacional e internacional en materia de justicia para adolescentes, sino que evidencian una comprensión reduccionista, reactiva y peligrosamente punitivista de la violencia. Apostar por el endurecimiento penal como respuesta central no solo es técnicamente infundado, sino que constituye una renuncia explícita del Estado a su obligación de prevenir, atender y transformar las causas estructurales del delito. En este contexto, resulta especialmente preocupante que diversas voces políticas hayan planteado públicamente medidas como la pena de muerte, el juzgamiento de adolescentes bajo regímenes penales de adultos o la ampliación de sanciones punitivas como respuesta a estos hechos. Estas propuestas, además de ser jurídicamente inviables en algunos casos y regresivas en todos, evidencian una tendencia alarmante a sustituir el análisis estructural por respuestas reactivas de castigo. Lejos de fortalecer la seguridad, este tipo de planteamientos debilita el Estado de derecho, vulnera estándares internacionales en materia de derechos de la niñez y adolescencia, y consolida una narrativa que privilegia la sanción sobre la prevención. El debate público ha sido capturado por una narrativa centrada exclusivamente en el hecho delictivo, invisibilizando los factores de riesgo acumulados que pudieron hacerlo posible: trayectorias de vida marcadas por violencias previas, entornos de exclusión, fallas sistemáticas en los mecanismos de protección y una ausencia reiterada de intervención institucional oportuna. Ignorar estos determinantes y privilegiar el castigo es no solo ineficaz desde la evidencia empírica, sino éticamente irresponsable. El Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes no tiene como finalidad la maximización del castigo, sino la intervención diferenciada, especializada y proporcional, orientada a la reintegración social y a la no repetición del delito. Su diseño responde a estándares internacionales que reconocen la condición de desarrollo de las personas adolescentes y la obligación del Estado de garantizar procesos restaurativos y de acompañamiento. Desmantelar este sistema o trasladar a adolescentes a esquemas punitivos diseñados para adultos no fortalece la seguridad, la compromete. La evidencia es clara: a mayor exposición temprana a sistemas penales punitivos, mayor probabilidad de reincidencia y consolidación de trayectorias delictivas. Asimismo, resulta particularmente alarmante que, mientras se impulsa la expansión del poder punitivo sobre adolescentes, el Estado continúa mostrando limitaciones estructurales para investigar, procesar y sancionar eficazmente a personas adultas que generan, sostienen y se benefician de contextos de violencia. Esta asimetría no sólo revela una falla institucional, sino una peligrosa tendencia a desplazar la responsabilidad hacia poblaciones que deberían ser prioritarias en términos de protección reforzada. El punitivismo, además de ser un enfoque regresivo, opera como una respuesta simbólica que busca satisfacer la demanda social de justicia sin transformar las condiciones que producen la violencia. Endurecer penas no previene delitos, no repara a las víctimas y no fortalece el Estado de derecho; únicamente produce una ilusión de control que desvía la atención de las verdaderas obligaciones del Estado. Existen rutas claras basadas en evidencia para prevenir estas tragedias: políticas públicas centradas en la primera infancia, sistemas de protección efectivos, intervención temprana en contextos de violencia, fortalecimiento de capacidades familiares y comunitarias, y mecanismos de atención integral para adolescentes en riesgo. Sin embargo, estas estrategias han sido sistemáticamente relegadas en favor de respuestas reactivas de corto plazo. Desde Reinserta hacemos un llamado urgente a reencauzar el debate público y la acción institucional hacia un enfoque de seguridad basado en derechos, prevención y atención integral. Colocar a niñas, niños y adolescentes en el centro no es una postura ideológica, es una obligación constitucional y una condición indispensable para la construcción de paz. Porque la seguridad no se construye ampliando el castigo, sino reduciendo las violencias que lo hacen necesario. Y renunciar a ello no solo es un error técnico, es una decisión política con consecuencias profundas para el futuro del país.
FÉLIX CORTÉS CAMARILLO
El último ultimátum. De creerle al presidente de los Estados Unidos, a la hora en que usted esté leyendo estas líneas, y de acuerdo a la diferencia de horarios, en el territorio de Irán estarán a 24 horas de comenzar el infierno en la tierra, por una cortesía de las fuerzas armadas de la mayor potencia del mundo. Eso decía el último ultimátum del presidente Trump, anunciando que la noche del martes iba a comenzar el día de los puentes y las plantas eléctricas, anticipando los objetivos de los cohetes norteamericanos. “Abran el chingado puente, locos bastardos” dice el presidente. La traducción es mía, el original dice “open the fuckin´ Strait, you crazy bastards”. La definición de ultimátum es muy clara: “resolución terminante y definitiva, generalmente por escrito, que establece condiciones finales e innegociables con una amenaza de acción directa”. No obstante, el mundo ya está acostumbrado a los ultimata (que en latín el nominativo plural del neutro terminado en um, cambia a la letra a) pues el presidente de los Estados Unidos suele ser bravo en las amenazas y rajón a la hora de aplicarlas. Sólo hay que recordar la danza de los aranceles. También hay que tener en la memoria las guerras de Vietnam y, más acertadamente, la de Afganistán. Esa guerra comenzó en 2001, por la negativa de los Talibanes, que gobernaban tiránicamente ese país asiático, de entregar a Osama Bin Laden, a quien los Estados Unidos acusaban de ser quien estaba tras el atentado a las torres gemelas. Veinte años y 6,300 norteamericanos y aliados muertos después, las tropas dejaron Kabul; los Talibanes siguen gobernando tiránicamente Afganistán, que hasta 2024 fue el principal proveedor de opio del mundo. De Vietnam (1955-1975) las tropas de los Estados Unidos salieron también sin victoria, con casi 60 mil soldados muertos y muchos otros adictos a las drogas que recibían para obtener valor al combatir al Vietcong. Una perspectiva similar se presenta ante Donald Trump si decide prolongar la guerra. Con peor impacto de este lado del Atlántico. Ayer, el galón de gasolina estaba, en promedio, a 6 dólares con 57 céntimos: el doble de lo que costaba antes de Irán. Traducido, cuesta 17.38 el litro. Más cara que en México, por cierto. A todo esto, hay que agregar que mientras el precio de los combustibles sube, los índices de popularidad del presidente bajan y las especulaciones sobre su salud crecen. PILÓN 1 PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Al famosísimo Lord Molécula y “periodistas” similares, según el periódico ingles The Guardian, se les abre una posible fuente extra de ingresos además de los que les da Jesús Ramírez Cuevas. El diario inglés revela que Marco Rubio, el secretario de Estado, ha ordenado a las embajadas de los Estados Unidos en el mundo a que coordinen las operaciones psicológicas del Pentágono para contrarrestar la “propaganda anti estadounidense” en sus países. Se instruye reclutar influencers locales, académicos y líderes comunitarios para difundir mensajes que parezcan impulsados localmente y no dirigidos desde Washington. No se requiere experiencia, digo yo. Artículo 2/ Los Asesinos Niños. El imbécil código de procedimientos penales nos obliga a decir solamente que se llama Osmer H, y que tiene quince años. A cambio, de las dos mujeres asesinadas a balazos por este huerco, la semana antepasada, los medios están llenos de los nombres, edades y dolor de los parientes de las maestras de la escuela Makarenko, un pedagogo ruso-soviético- en Lázaro Cárdenas, Michoacán. También sabemos que ese martes, Osmer se grabó frente a un espejo, con el fusil de asalto AR-15 Patrol, casi nuevo, que fabrica hoy la marca Colt, que estaba en la casa del muchacho y que en México es exclusivo del uso del ejército. “Hoy es el día” tituló Osmerito los videos testimoniales que vimos luego, con su cara, obviamente, difuminada. Brevemente: El tal Osmer no llegó a clases a tiempo, metió el arma y cartuchos adicionales en un estuche para guitarra y se fue a la escuela; por el retraso, no se le permitió entrar, y ahí mismo, en el vestíbulo, sacó el arma y disparó 14 tiros, en la función tiro por tiro, del arma semiautomática. Las dos mujeres cayeron muertas, una con impactos en la espalda. Por circunstancias no reveladas, el asesino no continuó con lo que parecía su plan fatal, probablemente seguir la matanza; se encontraron en el estuche 47 cartuchos más del calibre 5.56. Igualmente se presentó con desusada presteza la policía que detuvo al mozalbete. Lo que queda son tres preguntas fundamentales. ¿Cómo y de dónde obtuvo Osmer arma y cartuchos? Su padrastro, con quien vive, es oficial de la Marina de México, pero ha declarado ya que su arma de cargo no es un AR-15. Desde luego, la señora presidente con A de patria lamentó el trágico incidente y apuntó a la innegable necesidad de atender el estado de salud mental de jóvenes así. Su indignación es mínima frente a la que siente la gente, que solamente espera el mayor castigo posible al asesino. Y esa es la segunda pregunta: ¿qué le espera al ejecutor de este crimen realizado con las tres agravantes conocidas? Según el Código Penal del estado “libre y soberano” de Michoacán, Osmer tiene que ser tratado, desde su detención, juicio y condena, como un menor de edad que lo es. Dado esa circunstancia y según el código penal michoacano, puede recibir una pena máxima de tres años de privación de la libertad, en una institución que guarde niños delincuentes. Si tuviese 17 en el momento del crimen, le darían 5 años. Y ya. Free again. La tercera interrogante es más complicada. ¿Por qué? Frente al espejo, cuando se miraba ya ejecutando seres humanos con su rifle, y a punto de salir, Osmer H hizo referencias a una nueva secta, aunque su ideario puede ser añejo, que se llama celibato involuntario; Sus células en inglés son INCEL. Es muy difícil definir como síndrome, trastorno mental, moda mediática o serio mal social. Los adherentes a esta entidad son jóvenes de ambos sexos, aunque predominan los varones, que no sienten la necesidad o no tienen la capacidad de entablar una relación sentimental con el otro género; mucho menos relaciones sexuales. Pero eso está simplificado; su condición puede derivar en una misoginia agresiva, derivada de un complejo de inferioridad nacido del rechazo de una o varias mujeres. Para tratar de entender esta novedosa realidad, recomiendo ampliamente ver la serie de televisión inglesa “Adolescencia” que se encuentra en Netflix. Ha recibido seis premios Emmy, y tiene una excelente manufactura y actuaciones; aborda precisamente un asesinato nacido en el almacigo del celibato involuntario. Son seis episodios que se van como agua, y además está realizada con la técnica fascinante y difícil de “toma secuencia”, en que la cámara no se detiene nunca para cambiar los planos. Véanla porque nos puede ayudar a entender ese algo que anda muy mal en nuestra sociedad. Osmar es un asesino, desde luego. ¿Hasta dónde hay responsabilidad de sus padres, en estos tiempos en que los muchachos y muchachas no despegan la vista de la minúscula pantalla ni a la hora de comer? ¿Qué responsabilidad total tiene la sociedad entera? Los códigos penales del país deben modificarse. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos, pero los quinceañeros de hoy no tienen nada que ver con los quinceañeros que fuimos, acabando de salir de la pubertad, para descubrir clandestinamente la sexualidad en las revistas de peluquería y en solitario onanismo inofensivo, o sesiones de iniciación generalmente torpes, con putas, patrocinadas por los amigos mayores o a veces por el propio padre. Los muchachos de hoy son adultos en cuerpo de adolescentes; sus valores procedimientos y metas son de adultos, actúan como adultos y, el Estado no puede seguir manteniendo un pensamiento decimonónico, pudibundo y pueril. Es que es un niño... En mi opinión deben ser perseguidos como adultos. PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): “No queremos un rey” se traduce el lema de las manifestaciones en la Unión Americana: No kings. Cientos de miles de personas no estaban protestando solamente en contra del disparo de los precios de todo, a consecuencia de una guerra loca. Todas lo son. Y era una manifestación con una persona ególatra a la potencia ene. Tal vez en sus desvaríos, el presidente de los Estados Unidos tenga frente a sí el dilema de con qué nombre mayestático debe ser recordar por el mundo. ¿Trump el Magnífico? O ¿simplemente Donald Primero? El otro día, ridiculizando a la señora presidente con A de Patria, con el estilo particular de elogiar su belleza, tino, simpatía, voz y presencia de doña Claudia, para luego soltarle un mandarriazo, volvió a referirse al Golfo de México como Golfo de América. Poco le faltó para denominarlo Golfo de Trump. Pues en un discurso ante el foro del Futuro de la Iniciativa de Inversiones, en Miami, simuló un lapsus linguǣ y señaló que Irán “tiene que abrir el estrecho de Trump”. Corrigió enseguida, claro. Dijo algo así que reduzco como “se me chisporrotió. Échense ese trompo a la uña.


