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- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
María, solo soy yo, esta vez no busco mayor consejo sino solo tu cariñosa mirada, quiero descansar y dormir en tu regazo. Deseo que ya dormido pases tus suaves manos sobre mi cabeza. Muchas veces en el camino de la vida me extravío, me pierdo en horribles bosques oscuros y me gana el miedo. El ruido de las incertidumbres me agobia y por eso no quiero más pensar sino cobijarme en tu mirada. Soy tu hijo más zonzo, pero también el que más te necesita y sé que siempre acudirás en mi ayuda. Sentado alrededor tuyo, de tu esposo José y tu hijo Jesús me inundo de alegría y confío en que nos traiga el futuro porque viene de Dios.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño Norteño de 85 Años, Clamando en el Desierto". ((1)). El 68 y Yo. Creo que ya he tratado ese tema, que celebra 58 años de su lamentable elevación a los altares de la Patria Mexicana. El 68, cumplí 27 años de edad, y me han dicho que era la misma que la mayoría de los dirigentes o cabecillas del movimiento estudiantil. También inicié mi práctica profesional y entrenamiento formal en psicología clínica, al lado de mis dos hermanos médicos. Un psiquiatra y un pediatra, ambos con especialidades obtenidas en Gringolandia. Nos dedicábamos a resolver problemas reales, del ser humano, sin distinciones ideológicas. Tenía apenas un año de casado y disfrutaba de las delicias del himeneo, al lado de una bellísima mujer, compañera de la carrera y de trabajo. México tenía 47 millones de habitantes, el Distrito Federal 7 millones y Monterrey, rondaba los 1.2 millones de seres humanos. Cito esas cifras, como fondo y contexto social. Mi vida diaria, aunque satisfactoria profesionalmente, caía en una rutina plácida y tranquila, de la casa al trabajo y viceversa. No tuve contacto personal, con las ideologías en pugna, hasta 1970, cuando ingresé a la UNL, como maestro en el Colegio de Psicología, después elevado a Facultad. Sin embargo, mi hermano gemelo que estudiaba afanosamente la carrera de economía en la misma universidad, si estuvo expuesto a todas las presiones y amenazas de esos grupos. Hubo varios compañeros, que se afiliaron a la guerrilla urbana y participaron en acciones notorias, como fue el secuestro de un avión comercial, que fue llevado a Cuba. No recuerdo el año. Varios de ellos habían sido amigos y compañeros nuestros en la preparatoria número Uno de la UNL y fueron ejecutados por la policía. Hasta un familiar político, nieto del esposo de una de las hermanas de mi padre, estaba en el movimiento y lo eliminaron. He mencionado mis experiencias muy negativas, tanto con los de la izquierda, como con los evangélicos y aun así me cuestionan mi postura. Les daré dos ejemplos del porqué, con los primeros. Un médico, líder de los espartacos, junto con su hermano gemelo, un filósofo, llegó a director de la Facultad de Filosofía y Letras. Me despojó de mi cátedra por el solo hecho de ser graduado de una universidad confesional católica y por impartir clase trajeado, con saco y corbata, pues eran símbolos burgueses. ¡Qué tal! Uno de sus prosélitos, un chico que estaba evidentemente trastornado por la ideología y que había emplazado a huelga la empresa de su padre. Logró convencer a una de mis alumnas para que me acusara de acoso sexual, corría el año de 1970. Todavía no se estilaban tales mañas y me las adjudicaron a mí. Sorprendido, solo se me ocurrió decirles que al día siguiente llevaría a mi esposa, para que le explicaran a ella mi proceder. La chica se asustó mucho y salió llorando y corriendo del salón, gritándole al chavo, que para que la metía en problemas. Una gran ironía de mi vida, es que tuve que renunciar a mi cátedra de tiempo completo en la facultad de Psicología por las presiones de la derecha, que en esos años controlaba mafiosamente a la UANL. Sin embargo, una cosa que no he visto que discutan, tomen en cuenta o expliquen los que defienden a los actores del 68, es, que digan que pretendían hacer ellos con México, una vez que triunfara su movimiento. Nota bene; A finales de los años 50, en prepa, me invitaron a un entrenamiento con la guerrilla en las sierras del estado. La rechacé pues me interesaban más el atletismo y las suaves curvas de mis compañeritas de salón. Je, je, je.



