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- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
El Agua de Monterrey no es transparente. Falta urgentemente legislación y luego ejecutar un plan. Todos admiramos y nos sentimos orgullosos de las embotelladoras de la ciudad, pero esos súper méritos que merecen no significan necesariamente dejar que familias enteras se queden sin agua en sus hogares. Esa es materia de los legisladores locales pero lo lógico sería que todos coludos y todos rabones. Si falta agua a la ciudad que todos se mochen, viviendas e industria, ricos y pobres, en el norte, en el centro y en el sur. Y mientras no alcance el agua no hay más apertura de negocios que necesiten agua. Cuando alcance ya veremos, pero hoy no hay. Por cierto, a los nuevos consumidores industriales se les debe cobrar más caro el agua porque esa agua viene de más lejos.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño de 85 Años, Clamando en el Desierto". ¿Por qué cito la Biblia en mis Artículos? Porque la considero el mejor manual operativo de valores, creencias, conducta y comportamiento social que hay, para no meter la pata en la vida. Je, je, je. Me declaro un mal creyente y un pésimo practicante de la fe católica, pero, aun así, no he encontrado un mejor sistema de valores que la substituya. Por eso la uso. Soy un oportunista, que aprovecha el trabajo y los aciertos ajenos. Je, je, je. Siendo rigurosos, sabemos que el Antiguo Testamento, no forma parte del catolicismo y que el Nuevo Testamento es compartido por un sinnúmero de sectas y denominaciones que se declaran como "Cristianas". Lo cual, por sabido se calla. A lo largo de mi muy azarosa y larga vida, he discutido y confrontado ideas, con todo tipo de tipos, (je, je, je). Radicales de izquierda, de derecha, evangélicos, mentalistas, espiritistas, brujos, chamanes, adivinos, moralistas, teólogos, numerólogos, adoradores de la gran "Envergadura", (es albur chafa, ji, ji, ji). Además, con homófobos, xenófobos y sus defensores idiotas, racistas, red necks, parapsicólogos y psicólogos que no la paran. En fin, creo que con la mayoría de las corrientes de pensamiento modernas. En cuanto a lecturas, me agoté y mortifiqué inútilmente leyendo idioteces, hasta que me topé con la Regla de Oro de don Miguel de Unamuno, para los que porfían en leer mucho. Que consiste en "Mandar al carajo, cualquier libro al cual no le puedas hincar el diente, en sus primeras 10 páginas". Así me paseé por las malditas líneas de Max Weber, las más malditas de Marcs y Engels, las rete malditas del Libro rojo de Mao, el mamón. Y me chupé más de la mitad de las obras de Sigmund Frói, (pronunciación naca, je, je, je). Este peláo, escribía amenamente, con elegancia, era educado e informado. Lo que le daba validez aparente y de contenido a sus dichos, por lo cual convenció a muchos idiotas. Pero en una rigurosa crítica de los postulados teóricos del psicoanálisis de Frói y sus seguidores, todos son un montón de mamadas y ocurrencias de datos personales sin fundamento o apoyo científico. Sin embargo, formó una secta o culto de creyentes radicales que afortunadamente ha disminuido. Pero que aún subsiste en Francia con Lacan y en la Argentiiiiina de Feinmann, en la que hay más psicoanalistas, ¡Que en toda Gringolandia! Por eso están, como están los chés. En la licenciatura fueron lectura obligada, las ideas principales de los presocráticos, socráticos y post socráticos, incluidas las de la Gran Triada de la Grecia Clásica; Sócrates, Platón y Aristóteles. Hasta que topé con la Ley de la Generación Espontánea, postulada por el tercero y que por más de 2,400 años permaneció vigente. Engañando a los científicos y pensadores más barbones y picudos de todas las épocas, como Newton, Descartes y otros. Hasta que Louis Pasteur, la descalificó e invalidó con sus experimentos y observaciones científicas. A partir de ese encuentro con Pasteur, me convertí en un escéptico radical de todas las ideas carentes de comprobación científica, a las cuales les doy el tratamiento de simples opiniones personales y ¡nada más! He ahí, mi posición ante la Biblia y sus consejos y advertencias morales, pues la considero simplemente como la obra de hombres experimentados, ilustrados e inteligentes y no de inspiración divina.



