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EL NORTE
Los emecistas Félix Arratia, secretario de Igualdad estatal, y Miguel Flores, secretario General de Gobierno, son los nuevos líderes en Nuevo León en contratación de anuncios, y en los últimos 30 días han gastado el equivalente a ocho veces sus respectivos salarios. Se acabó el Mundial en México y también para una Selección Mexicana con un espíritu que arrancó ovaciones, pese a caer anoche 3-2 contra Inglaterra.
JOSÉ LUIS MASTRETTA GALVÁN
La realidad siempre termina por alcanzarnos. En el deporte o en la economía, la política o la educación, las malas decisiones siempre tienen consecuencias, a corto o a mediano plazo. En el caso del TMEC, sin importar la estrategia usada para tratar de impedir lo que ya es un hecho, los antecedentes favorecieron la postura actual del mayor socio. No se puede negociar. con quien se burla de las leyes, quien manipula al poder judicial, quien encubre criminales. Es cierto, que el gobierno actual norteamericano ha decidido irse por el proteccionismo, algo absurdo en un país cuyo éxito está en la economía de mercado. Pero si la imagen que tienen del gobierno mexicano es la de la corrupción, la impunidad, el autoritarismo, el desprecio y la deformación de la educación de los jóvenes y el contubernio con mafias que dañan a todo mundo, era de esperarse que trataran a su socio con desconfianza, triturando de hecho con aranceles y revisiones un tratado del que ahora sólo queda el esqueleto. Sigan aplaudiendo.
M.A.KIAVELO (El Norte)
LA cruda realidad es, si a nivel nacional se prevé el regreso de la polarización, a nivel estatal por supuesto que se proyecta que retorne la programación habitual. A PESAR de su argumento de que el Mundial acaba hasta el 19 de julio, es un hecho que, con menos juegos mundialistas, Samuel García poco a poco tendrá que ir dejando su "modo party". ESTO para retornar no a la chamba, sino a sus pleitos con Diputados locales, a sus pretextos para no acabar las grandes obras estatales, a sus cabildeos con autoridades fiscales y electorales en CDMX. Y A sus enroques en el Gabinete para rodearse de pura gente leal y mover así sin problemas a toda la maquinaria naranja rumbo a las elecciones del 2027.
PROTÁGORAS (El Horizonte)
Aún se vale decir: ‘¡Sí se puede!’ Como cubetada de agua fría: así cayó para todos los mexicanos la derrota de la selección ante Inglaterra, pero también nos dejó muchas experiencias positivas, le dicen especialistas a Protágoras. No nos cabe duda de que el “Tri” hizo un buen papel, saliendo invicto y sin recibir goles en la fase de grupos, y avanzando hasta octavos. Más aún, estuvo a nada de empatar con Inglaterra —no fue una derrota contundente— y la historia pudo ser otra. Pero, además, México como país “se creció”. Eso quizá es lo más valioso. El sociólogo Eduardo Loredo le dice a El Horizonte que el “¿Y si sí?”, se convirtió en una especie de slogan donde México se permitió creer que puede llegar más lejos, y ser mejor de como normalmente se concibe. Eso es MUY valioso, estimado lector. Esta mentalidad, dice el especialista, convirtió al torneo en una experiencia que rebasó al ámbito futbolístico. Transformó la justa mundialista en una “catarsis colectiva de fe y unidad”. Nos permitió darnos la oportunidad de creer en que podemos lograr más, en todos los sentidos. “Es un nuevo grito de guerra, o grito de lucha, el “¿Y si sí?”, que nos empuja hacia adelante”, dice Loredo. Habría que quedarse con el “¿Y si sí?”, como una especie de nuevo lema de los mexicanos, ¿no cree usted, amigo lector? Recurrir a él cada vez que pensemos que no somos “lo suficiente”. Porque como dice otro analista, el periodista y columnista de El Horizonte, Eloy Garza, la autoestima de México creció, en más de un sentido, en este Mundial. “Con este Mundial 2026, hubiéramos ganado o perdido; México llegó ya más lejos que nunca. No sólo en términos futbolísticos. Porque somos un país mucho mejor del que creíamos, del que suponíamos”. El mundo nos repitió una y otra vez que hemos sido la mejor sede, que nuestra gente es la más hospitalaria, amistosa, alegre y apasionada. Descubrimos un México fascinante a través de los ojos de los extranjeros. Pues entonces ¡SÍ!
LOS INFILTRADOS (ABC)
Donde dieron una muestra que van muy en serio contra las personas que cometan delitos aprovechando la euforia del Mundial FIFA 2026 es en la secretaría estatal de Seguridad Pública, que encabeza Gerardo Escamilla. Dicen Los Infiltrados que el funcionario pidió usar toda la tecnología a la mano para identificar a participantes en peleas en los Fan Fest y a incitadores de violencia a través de las redes sociales. Así, en un análisis de videos que tardó varios días, Fuerza Civil logró detener a tres adolescentes que participaron en riñas registradas en el Parque Fundidora y a un adulto que usó redes sociales para convocar a “portazos” y otros delitos.
TRASCENDIÓ (Milenio)
Que con el alma en vilo, así terminó el Mundial para México anoche en la CdMx, y hoy muchos amanecen con la resaca y la cruda realidad de que la vida sigue y la fiesta acabó. Entre lo positivo destaca que el sector hotelero tuvo una ocupación del 70 por ciento en el estado, mientras el sector comercio registra una derrama por los 4 mil millones de pesos. Y aunque no han dado todavía una postura, se sabe que algunos municipios también obtuvieron ingresos del Mundial vía impuestos. Al menos alguien ganó. / Que la buena noticia es que ayer, por fin, las autoridades le dieron al clavo con el operativo de seguridad para el Fan Fest del Parque Fundidora, donde no se reportaron incidentes ni aglomeraciones excesivas. La mala noticia es que con la derrota de la Selección anoche contra Inglaterra, ya no habrá necesidad de replicar este modelo, porque el gancho para la gente eran los partidos de México. La duda es si el vaso queda medio lleno porque no se registraron lesionados ni algo peor en estos días, o medio vacío, porque en varias ocasiones se vieron rebasados. Cuestión de enfoques.
REDES DE PODER (Reporte Índigo)
¿En qué momento lo perdimos? Aunque en los 80, tras el cierre de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, el entonces gobernador, Jorge Treviño, que en paz descanse, decidió crear el Parque Fundidora. Un espacio para el pueblo con áreas conformadas por cientos de hectáreas y cuyo patrimonio pertenece a los nuevoleoneses que tendrían acceso libre a todo el sitio. Con el paso del tiempo y el control de la iniciativa privada regiomontana, no solo del parque, sino de todo el Gobierno del estado, el Fundidora dejó de ser público para convertirse en un espacio privado. Lo peor es que ya no la despistan, la administración de Bernardo Bichara mandó colocar letreros de advertencia en algún punto con el siguiente mensaje: “A toda persona que ingrese a estas instalaciones sin permiso, será remitida a las autoridades correspondientes por el delito de allanamiento en propiedad privada”. Lo más triste es que la IP, con la construcción y conexión del famoso Puente Verde que ordenaron al gobernador Samuel García y al exalcalde Luis Donaldo Colosio, ya le echaron el ojo también al Parque España. No tienen llenadera.
CARLOS GÓMEZ FLORES
Los mexicanos somos mucho más que el fútbol soccer. Sin lamernos las heridas debemos asumir el saber perder en una justa deportiva organizada por la FIFA que aprovecha la gran afición popular hacia este deporte para inundar de plata sus arcas económicas: el partido de ayer fue solo un juego. México ha sido desde tiempos prehispánicos uno de los territorios en el mundo con mayor densidad de inventos, descubrimientos y desarrollos científicos en campos de actuación como el de la agricultura, la ingeniería hidráulica (como el albarradón que mando construir el rey Netzahualcóyotl para controlar las inundaciones, y como los sistemas de acequias que aún perviven en muchos sitios); la escritura, la medicina y la metalurgia. El maíz, invento biotecnológico de gran trascendencia para la humanidad, surgió de la inteligencia de nativos americanos hace 8 mil años en el Valle de Tehuacán y la cuenca de este territorio que hoy se conoce como México. Existen calendarios (como el Haab de 360 días), escrituras propias como la de los glifos mayas y su numeración que incluía el cero porque lo alinearon a su sistema vigesimal. También los antiguos americanos manejaron información para la vida cotidiana en base a la observación de los astros y estrellas de las que se partía para trazar ciudades y establecer observatorios astronómicos como el de Xochicalco y el de Chichén Itzá, (alineados increíblemente con solsticios y equinoccios), cuya historia data de muchos años antes de que ocurriera la conquista de europeos al mando del abogado y capitán Hernán Cortez. También puedo citar la creación de las chinampas cuya tecnología aún se aplica; la construcción de acueductos, de pirámides asombrosas, la producción de metalurgia prehispánica y la creación de la televisión a color por parte del mexicano Guillermo González Camarena. No nos desangremos entonces por el partido de fútbol de ayer, México y los mexicanos somos mucho más que eso. No finquemos nuestro nacionalismo en una selección de fútbol. Claro que hubiera sido muy bueno continuar impregnados por el arrobo del triunfo que se mide en goles, pero al final del día nos reencontramos con la grandeza humana de un país que es capaz de unirse, y eso es verdaderamente trascendente. En México hombres y mujeres de todas las clases sociales, incluidos niños, fuimos capaces de compartir una camiseta y un sueño. Lo que sigue es concentrarnos en lo verdaderamente estratégico para que el nacionalismo se alinee al desarrollo humano y a una educación reforzada que honre nuestra memoria viva sin necesidad de alcoholizarnos y por ello ser parte de una estadística de orden global.
FÉLIX CORTÉS CAMARILLO
250 años. “Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver las ligas políticas que le han ligado a otro, asumir la condición de separado e igual al que las leyes de la naturaleza y de Dios de esa naturaleza, un justo respeto al juicio de la humanidad exige que declare las causas que le impulsaron a la separación”. Más o menos, en mi traducción, son las palabras que inician la declaración de independencia de los Estados Unidos, que muy probablemente fue redactada por Thomas Jefferson, y publicada el 4 de julio de 1776. El motivo que llevó a nuestros vecinos a la celebración, el sábado pasado, de sus 250 años de vida independiente como nación. La fiesta del fin de semana fue frustrada en la Unión americana por factores del clima, que nunca son realmente importantes, excepto para la Copa del Mundo del futbol, y los el desdén de los norteamerigringos a lo que estuvo diseñado para un festejo al desmedido culto a la desbordada personalidad del presidente Donald Trump. Los Estados Unidos y su documento, preceden al tiempo y espíritu al Grito de Dolores, y es recogido sucintamente y más tarde en los Sentimientos de la Nación, de Morelos. La festividad norteamericana encuentra a un país que ha traicionado a sus principios y a su historia: véase la Estatua de la Libertad y su espíritu de acoger a los desvalidos, precisamente los inmigrantes de todo el mundo que son los pilares de la sociedad más poderosa del mundo. Los Estados Unidos son, como nunca, un país dividido y radical, alejado de la tolerancia que soñó Martin Luther King y animó John F. Kennedy. Un país cuyos ciudadanos no deban exigir lo que su país puede hacer por ellos, sino lo que ellos pueden hacer por su país. Tal vez vale la pena citar otro de los documentos, más explícitos, traicionados por los Estados Unidos de hoy. Esta es la introducción de la Constitución de los Estados Unidos: “Nosotros el pueblo de los Estados Unidos, a fin de formar una unión más perfecta, que establezca justicia, garantice tranquilidad interna, proporcione defensa común, promueva el bienestar general y asegure las bendiciones de la libertad a nosotros y los que nos sucedan ordenamos y establecemos la Constitución de los Estados Unidos de América. Triste fiesta. PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas) México-Inglaterra. No tengo palabras. Bueno, sí; vuelvo a escuchar las mismas. Jugamos como nunca. No era penal. Árbitro vendido.
JOSÉ JAIME RUIZ (Milenio)
La primera ilusión de la democracia consiste en creer que el poder cambia de manos cada vez que se abren las urnas. La segunda consiste en pensar que quien gana una elección gobierna automáticamente. Desde la caída del medinismo, pasando por el terremoto electoral de Jaime Rodríguez Calderón y hasta el ascenso de Samuel García, el sistema político estatal aparenta vivir una transformación permanente. Sin embargo, bajo esa superficie convulsa existe una estabilidad mucho más profunda: la permanencia de un bloque institucional cuya mayor fortaleza nunca ha sido ganar gubernaturas, sino sobrevivir a ellas. El Grupo San Nicolás entendió antes que nadie que las gubernaturas son transitorias, mientras las instituciones pueden convertirse en patrimonio político. La diferencia entre conquistar el poder y gestionarlo consiste precisamente en eso: construir estructuras capaces de resistir la alternancia. La política mexicana suele confundir mayoría electoral con hegemonía. Son conceptos distintos. Una mayoría puede desaparecer en tres años, una hegemonía institucional puede sobrevivir generaciones, es el caso del PRIAN en Nuevo León. Por eso resulta insuficiente explicar el comportamiento político únicamente desde las urnas. La verdadera correlación de fuerzas se encuentra en otra parte: en el Congreso, en la Auditoría Superior, en el Tribunal Superior de Justicia, en la Fiscalía y en los organismos cuya integración trasciende el calendario electoral. Allí se encuentra el auténtico tablero donde se negocia, se bloquea y se redefine la gobernabilidad cotidiana. El entendimiento histórico entre el panismo nicolaíta y el medinismo priista no debe analizarse como una simple alianza electoral. Su lógica es más sofisticada. Funciona como una coalición institucional cuya prioridad consiste en conservar capacidad de veto independientemente del resultado de las elecciones. La oposición comprendió algo que los gobiernos independientes y los proyectos emergentes tardaron demasiado en descubrir: perder el Ejecutivo no significa perder el Estado. De allí la intensidad del conflicto que ha acompañado a Samuel García prácticamente desde el inicio de su administración. No se trató únicamente de una disputa partidista. Fue una confrontación entre dos concepciones del poder: la legitimidad derivada del voto y la legitimidad construida desde las instituciones permanentes.
DAVID H. LÓPEZ
La noticia de que Estados Unidos no lo renovará en los términos originalmente previstos no implica su desaparición inmediata. Pero sí marca algo más profundo, el cambio de naturaleza del acuerdo comercial más importante para México; de un esquema pensado para la estabilidad de largo plazo, a un modelo de negociación permanente, sujeto a revisión política constante. Asistimos no a la ruptura del tratado, sino a la mutación de su entorno. En el mismo calendario donde el planeta se entretiene con la narrativa de un Mundial que promete unidad, emoción y pertenencia compartida, en otro tablero —menos visible, pero más determinante— se están redefiniendo las reglas del juego global. No hay himnos ni banderas ondeando en estadios. Hay aranceles, cláusulas de revisión, cadenas de suministro y decisiones de política comercial que, aunque suenen técnicas, terminan definiendo el empleo, la inversión y el futuro productivo de regiones enteras. El T-MEC nació como una promesa de reglas claras, integración productiva, certidumbre para el capital y coordinación regional, lo cual permitió que la región funcionara como una plataforma económica integrada, especialmente en sectores como el automotriz, el electrónico y el agroindustrial. Hoy esa lógica está siendo sustituida por otra, la de la revisión constante, el condicionamiento sectorial y la utilización del comercio como herramienta de presión política. En ese tránsito, la integración deja de ser un pacto de beneficios compartidos y se acerca más a una estructura de poder asimétrico. No desaparece la cooperación, pero sí se vuelve más inestable, negociada e incierta. El giro responde a un cambio más amplio en la política estadounidense; al debilitamiento del consenso interno sobre la globalización, la presión por reindustrializar sectores estratégicos y la creciente percepción de vulnerabilidad frente a competidores externos. El error sería atribuir este viraje exclusivamente a Donald Trump. Más que un accidente político, parece reflejar un cambio de prioridades en amplios sectores de la sociedad estadounidense. Los gobiernos cambian; las transformaciones nacionales suelen permanecer. En ese contexto, los tratados comerciales dejan de ser marcos casi automáticos y se convierten en instrumentos de política doméstica proyectados hacia afuera. El resultado es una integración regional que ya no se basa en la confianza en reglas duraderas, sino en la capacidad de renegociarlas constantemente. Esa diferencia es crucial, porque cuando las reglas dejan de ser estables la inversión pasa a ser más cautelosa. Mientras tanto, el mundo sigue aferrándose a símbolos de cohesión: el deporte, los grandes eventos globales, la narrativa de una comunidad internacional interconectada. El fútbol, con su capacidad de suspender diferencias por 90 minutos, funciona como metáfora de un orden global que todavía quiere verse a sí mismo como compartido, armónico, casi natural. Pero esa imagen convive con otra más dura, la de un sistema internacional donde la integración económica ya no es un destino, sino un campo de disputa. El “otro mundial” no se juega en estadios. Se juega en oficinas de negociación, en congresos, en oficinas comerciales, en decisiones de política industrial. Y ahí la lógica no es la del gol, sino la de la ventaja estratégica. Hablar de un “descenso” de la hegemonía estadounidense puede ser una tentación analítica, pero incompleta. Estados Unidos no abandona el centro del sistema, pero sí modifica la forma en que ejerce su poder con menos reglas universales, más bilateralismo; menos estabilidad predecible y más presión caso por caso. No es un vacío de poder. Es poder ejercido con mayor volatilidad. Y en ese entorno, los países intermedios enfrentan un dilema estructural no entre independencia absoluta o subordinación total, sino entre diferentes grados de dependencia, y la capacidad de diversificarla. Para México, el punto crítico no es si el T-MEC continúa o no, sino bajo qué condiciones. La integración con Estados Unidos y Canadá seguirá siendo un dato de nuestra geografía. Pero convertir esa realidad en una dependencia sin alternativas es una decisión política. Un solo eje económico dominante implica eficiencia, pero también vulnerabilidad. Y cuando ese eje se vuelve políticamente más volátil, la vulnerabilidad se amplifica. En ese cambio, América del Norte deja de ser y parecer una superestructura de cooperación para convertirse en una jerarquía en revisión constante. Frente a ello, la discusión no debería centrarse en si es posible escapar de la interdependencia. No lo es. La verdadera pregunta es: ¿cómo administrar esa interdependencia sin convertirla en dependencia absoluta? En estos días abundan los comentarios sobre el contraste entre las sedes. De un lado, un Mundial impecablemente organizado, eficiente y corporativo. Del otro, uno más ruidoso, espontáneo y profundamente futbolero. Más allá de los estereotipos, México ha decidido vivir este torneo con su propia voz. No compite por parecerse a su vecino; se le ve cómodo siendo él mismo. Tal vez ahí haya una lección que va más allá del fútbol. Los países no siempre pueden elegir su geografía ni las decisiones de sus vecinos. Pero sí pueden elegir el carácter con el que enfrentan su tiempo. El verdadero desafío será decidir qué queremos hacer con ese carácter. Cuando la Copa del Mundo termine, el otro mundial seguirá jugándose.
RICARDO CORTÉS CAMARILLO
¿Qué esperar? A unas horas de la inesperada -para los brasileños- eliminación de Brasil y a unas cuantas horas que juegue México con la ansiada victoria embetunada de milagro, esperamos a ver de qué color pinta el verde, luego de la esperada tormenta que pronosticaron los genios de la meteorología que se hablan de tú con el cielo en asuntos de los vaticinios, aguardaremos qué hacer a partir del lunes donde algunos haraganes tendrán que poner fin al modo Party y ponerse a trabajar, que se ocupa, diría el Bronco. Después de varias semanas, considerando, que nuestro equipo haya quedado eliminado y la gente se olvide un poco del mundial que disputarán otras naciones, porque si México hizo el milagro de mandar a los ingleses a su casa derrotados, la fiesta continuará hasta que se termine el sueño de haber jugado el mejor mundial desde que el futbol llegó a muestra tierra. ¿Qué podemos esperar además de las imbecilidades y mentiras ofrecidas como la última que se aventó la aprendiz de gobernante Clara Brugada? Por si no se enteró, considerando que las noticias del cielo hayan sido acertadas, se esperaba una tormenta marca Acme con rayos y centellas al por mayor, asunto por el cual la gobernadora de la CDMX de forma draconiana tomó la decisión de cambiar el horario del juego entre nuestro equipo y los ingleses. De manera infantil y sin saber qué podría pasar ante la tontería e irresponsable medida dijo que el juego se jugaba a las 12.00 hrs. y no a las 18.00 como estaba anunciado. Empezó a correr como pólvora la aberrante noticia sin sustento hasta que llegó a oídos del señor Infantino al que poco le falta para ser dueño del mundo por sus agremiados, capacidad de convocatoria, poder económico y político, le llamó a la consentida de AMLO dejándola mínimo como alumna del “maistro” Torres, o sea de pen..tonta no la bajó, preguntándole que si tenía la mínima idea de dónde estaba parada, a lo que la pobre mujer respondió: “claro, está hablando con la máxima autoridad de la capital de México”. Sin comentarios. El juego se jugaría a la hora pactada dejando a la juvenil -de cerebro- chamaca que no encontraba dónde meterse ante la ira desatada del dueño de la FIFA. Pero regresando al inicio, si es que México está eliminado o sigue con vida esperando contendiente que obvio NO será ni Brasil ni Canadá, esperamos que aunque nosotros sigamos de vacaciones perenes, los políticos a los que mantenemos con nuestros impuestos, quiten el modo “Party” y aunque nos sigan mintiendo con sus promesas de entregar las líneas del Metro, comprar camiones o no cobrar el peaje al aeropuerto hasta que termine las obras inconclusas, de perdido se pongan hacer como que trabajan, porque nosotros SÍ les pagamos, como el senador Enrique Inzunza que sigue cobrando sin presentarse a trabajar. El mundial nos está dejando ver la basura bajo la alfombra, o como dijeran los clásicos, barrieron nomás por donde pasó la suegra, los demás es un batidero.
RAYMUNDO RIVA PALACIO (El Financiero)
La confusión internacional por el cambio de horario del juego entre México e Inglaterra el viernes pasado ha sido la mejor muestra de cómo un gobierno inepto, incapaz de dar soluciones y pensando solo en los votos para mantenerse en el poder, es capaz de tomar decisiones infames para salvar su pellejo. Ahora recurrió a la FIFA para que lo ayudara a minimizar los riesgos de una tragedia en los eventuales festejos en el Ángel de la Independencia. Pidió que no se jugara por la noche, como se programó hace meses, sino al mediodía, para dar menos tiempo a la afición de enfiestarse. Desde la semana pasada la presidenta Claudia Sheinbaum y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, habían transferido la responsabilidad de la paz a los aficionados; el viernes buscaron a la FIFA para cubrir su incompetencia. Las protestas del entrenador mexicano, Javier Aguirre, detonaron la rectificación, tras declararle a Joaquín López Dóriga que no le habían consultado esta “patada al estómago”, que no le había gustado ni a él ni a los jugadores. La asociación de futbol inglesa recordó molesta que cientos de aficionados británicos que llegarían el domingo para ver el juego podrían perdérselo por el cambio de horario. Lo peor, para la historia, sería si México ganaba. En esas condiciones, la crítica habría sido a la FIFA por haber manipulado el calendario para beneficiar a uno de los países anfitriones. Recorrer seis horas el horario no solo afectaba la preparación física de México, sino principalmente a los ingleses, al llevarlos a jugar bajo un sol de mediodía de 23 grados centígrados, a dos mil 500 metros de altura. El enorme trabajo que ha hecho Aguirre, y el corazón y la determinación con la que estaba jugando la selección mexicana, se podría haber empañado por una actitud medrosa y electorera de un gobierno que no gobierna, y que sus errores en la planeación de los festejos los puso en una trampa: ¿cómo evitar una tragedia cuando construyeron todos los estímulos para que hubiera una tragedia? Tres factores fueron planteados para modificar el horario: el prime time para la televisión británica, en lugar de transmitir el partido en la madrugada; las condiciones climatológicas, y la seguridad. Los dos primeros eran una trampa para disfrazar el objetivo final. La transmisión del juego durante la madrugada europea no había generado protestas en los ingleses. La polémica en esa nación estaba en la molestia de la policía británica con el primer ministro, Keir Starmer, que el jueves pasado autorizó que los pubs extendieran sus horas de servicio hasta las cinco de la mañana para que los aficionados disfrutaran el juego con sus pintas, lo que extendería sus horas laborales y horas extra. Las condiciones climatológicas, como una de las tres razones fundamentales, era un pretexto. Es cierto que ha habido lluvias más intensas que en otros años, según los expertos, pero no puede afirmarse todavía que junio y lo que va de julio vayan a ser meses sin precedente. Faltan por ver los resultados acumulados de precipitación y tormentas eléctricas, para determinar si serán diferentes a las experimentadas en 2017, 2021, 2022, 2024 o el año pasado, que terminó como el más lluvioso en la Ciudad de México en 42 años. Hasta ahora, nada que no hubiera estado presupuestado. La seguridad, por otra parte, es el elemento de fondo, invisible en las mesas que sostuvieron durante meses el gabinete de seguridad federal y representantes del gobierno de la Ciudad de México con la FIFA. Todo estaría bajo control, le aseguró la presidenta al jefe de la FIFA, Gianni Infantino, cuando le expresó sus temores por las movilizaciones de la CNTE. Desde enero, la seguridad macro estaba siendo trabajada. Se eliminó a Nemesio Oseguera, El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, antes de marzo, para alejarlo de la inauguración en junio, y trabajaron conjuntamente los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá para evitar atentados terroristas. Hasta ahora, ese trabajo ha dado resultados. Lo que tocaba exclusivamente a las autoridades locales, como el orden callejero, no. Los primeros reportes sobre la intervención gubernamental con la FIFA para cambiar el horario del juego aparecieron el sábado en la prensa mexicana y en la extranjera, adjudicando al gobierno de Brugada la iniciativa para la modificación. Sin embargo, Brugada no tiene esa autoridad porque fue despojada de ella.



